Catalina La Grande de Rusia: dos opciones en TV, una en serio y otra de vacile
- Lu V.

- 16 ago 2020
- 6 min de lectura

La realeza ha tenido y tendrá siempre su encanto, y cada vez vemos más producciones dedicadas a mujeres soberanas que marcaron huella, sea de buena o mala forma, y sean dichas producciones fallidas o no (como la ya reseñada “Las Dos Reinas”). De todos modos me sorprendió un poco ver en un lapso relativamente corto dos series sobre una figura que hasta hace poco casi nadie pelaba en el mundo del entretenimiento. Lástima que en ninguna de las dos queda muy bien parada; y no que hubiera esperado que endulzaran las barbaridades de una mujer cuya inteligencia, valor y determinación la convirtieron, en un momento dado, en la más poderosa del mundo, ya que al haber vivido en una época barbárica, esta mujer era igual o más méndiga que cualquier rey o conquistador hombre. A lo que me refiero es a las deficiencias en la series que a continuación reseñaré.
“The Great” (2020) la pueden encontrar en Starzplay, la cual a su vez pueden rentar a través de Amazon Prime Video. Al enterarme de esta serie y ver por dónde iba la cosa, me interesó tanto, que terminé suscribiéndome a esta plataforma, y como ya comenté en otra reseña, me llevé un chasco. Se supone que “The Great” es una sátira sobre las circunstancias que llevaron a una mujer alemana relativamente simple a convertirse en la emperatriz del país más grande del planeta, y que lo que veremos será fresco, ágil y divertido. El problema es que, al menos para mí, únicamente el primer capítulo fue en verdad fresco, ágil y divertido.

Para empezar, está la inexactitud en la historia. Y eso está bien hasta cierto punto, pues al fin y al cabo, no se trata de un documental. ¡Pero es que se pasan! Aquí, la joven Catalina es llevada a la corte rusa para contraer nupcias con el emperador Pedro III, hijo de Pedro el Grande. Catalina es, por su edad, inocente y tiende mucho a romantizar, por lo que ve sus nupcias con uno de los nobles de mayor prestigio como una oportunidad para conocer el ancho mundo y tener todo lo que una mujer de su época deseara. Pero resulta que el mentado emperador es un patán lujurioso que sólo la ve como un instrumento para procrear un heredero. Rusia le vale gorro y su complicado manejo se lo deja a sus consejeros: a él sólo le interesa la pachanga, el chupe y el sexo.
Catalina se siente por demás decepcionada y comprende muy pronto que ha caído en una trampa de la cual trata de escapar, por supuesto sin éxito. Su dama de compañía, una noble venida a menos, la convence de no rendirse a la desesperación y en cambio luchar por lo que potencialmente podría obtener si pudiera dejar fuera de la jugada al calzonazos de su marido. Catalina entonces decide dar batalla e inicia una conspiración junto con sus más allegados para obtener el trono de un país del que entretanto ya se ha enamorado y que considera como de su propiedad, literalmente.
Como dije anteriormente, las inexactitudes históricas son tremendas: para comenzar, Pedro III fue nieto de Pedro el Grande, no su hijo, y llegó a Rusia de Alemania igual de joven e inocente que Catalina. Por lo demás, aquí y allá vemos referencias sobre lo que se sabe de la real Catalina, pero se pierden dentro del caos de una producción que parece no tener ni pies ni cabeza.
Luego está la duración de la serie. Son diez capítulos de 50 minutos repletos de diálogos harto repetitivos entre personajes poco interesantes, escenas de sexo que tienen el fin de escandalizar, o de divertirte, pero que no logran ni lo uno ni lo otro, y todo con un vocabulario que lejos de ser inteligente, el “fuck” y el “shit” son mencionados hasta el hartazgo. Ahí de vez en cuando, una o dos veces por capítulo, aparecen los chistoretes que deberían abundar en una serie de corte satírico. Yo de plano me brinqué completamente los capítulos 8 y 9, y salvo la muerte de un miembro de la corte, les aseguro que no me perdí absolutamente de nada y en cambio me ahorré dos horas de mi vida. A mi parecer, siete u ocho capítulos de 20-25 minutos hubieran sido suficientes para una serie de ese corte.
Los actores principales en verdad que le echan muchas ganas: Nicholas Hoult es muy talentoso y convence como el patán que interpreta. Hubiera sido un Pedro III al que hubieras amado odiar, pero el problema radica en el material poco original que le dieron para trabajar. Elle Fanning (la verdadera protagonista) también es buena actriz, y la chavita me ha gustado en algunos de los roles dramáticos que ha interpretado, pero siento que le falta la chispa cómica que tienen algunas de sus colegas, como digamos, Keira Knightley en muchas de las producciones de época que ha hecho, o Emma Stone en “La Favorita”. Pero igual, siento que es el material el que falla, porque de haberle echado más coco y más ganas, Hoult y Fanning nos podrían haber tenido atacados de la risa. Los personajes secundarios son, a pesar de todos los esfuerzos, olvidables e intrascendentes.
Ahora bien, la serie cuenta con excelentes críticas por parte de la prensa especializada. Como digo en algunos casos, a lo mejor soy yo la amargator y puede que te llegue a gustar mucho “The Great”, pero a mi parecer, es más pérdida de tiempo que el entretenimiento que obtendrás. Si piensas contratar Starzplay, mejor ve “The Act”, o si eres fan de Stephen King, ahí puedes encontrar “Mr. Mercedes” o “Castle Rock” (de la cual probablemente también habrá reseña).

Por su parte, HBO está presentando “Catalina La Grande” (Catherine The Great, 2019), interpretada por la primerísima actriz Helen Mirren. Aquí no se trata de una sátira, sino de un drama que comienza a partir de que Catalina asciende al poder mediante la consabida conspiración contra su consorte, Pedro III, y que resultó ser todo un éxito. Mucho más fiel a los hechos, la serie consta de solamente cuatro capítulos en los cuales vemos las vicisitudes de una mujer que aunque en un principio trata de instituir ideas progresistas y anti-esclavistas, el poder conferido por su estatus y el respeto (miedo) que inspira resultan vencedores. Aquí vemos cómo Catalina gana a pulso, mediante guerras y conquistas bien estructuradas, el sobrenombre “La Grande”. Sin embargo, estas victorias no están exentas de precio, siendo el mayor de ellos el profundo desprecio que siente su hijo por ella.
Pero esta serie también tiene sus fallas. Una de ellas es que te lanza al meollo de la historia sin mayor introducción que unas breves líneas al principio que pretenden hacerte entender la complicada maquinaria de la sociedad rusa de la época y de la dinastía Romanov.

Asimismo, al contrario que “The Great”, en donde se nos presenta a una Catalina demasiado joven para cuando comienza su conspiración, aquí la avanzada edad de la Mirren representa un problema. Me explico: Catalina La Grande, en la vida real, ascendió al poder a los 35 años, después de más de 20 años de matrimonio con Pedro III; después de décadas de exitoso reinado, muere a los 67 años de edad. Si en “The Great” la Catalina conspiradora no alcanza los veinte años de edad, en “Catalina La Grande” Helen Mirren ya tiene siete años más que cuando el personaje de la vida real falleció. Nada en contra de actrices que pretenden interpretar a personajes más jóvenes, pero… no, creo que en realidad sí tengo un problema con esto. Igual me pasó con Meryl Streep en “Mamma Mia”, pues la Donna de la historia original es una cuarentona, pero como Meryl Streep estaba encaprichada con este papel, vemos en pantalla a una Donna sesentona sin grandes dotes para el baile y el canto.

Volviendo a “Catalina La Grande”: Helen Mirren es tan buena actriz, que hace todo lo que está en su poder para interpretar a su personaje tanto de 35 años como de 67, a pesar de que ella ya contaba con 74 años. Le doy chance porque la quiero mucho, pero la realidad es que vemos en pantalla a una mujer muy, muy madura. La Catalina de la vida real era muy querendona y tenía amantes de a montón, y en algunos casos sí fue medio asaltacunas, pero tristemente aquí solo vemos el aspecto asaltacunas (aunque la serie se enfoca en el gran amor de su vida, el general Potemkin). Pero si no eres tan sangrón como yo, puedes dejar este aspecto de lado y disfrutar de esta producción monumental.

Ya para terminar, no quiero dejar de recomendar una fascinante serie documental de la BBC, disponible en Netflix, de la cual aprendí casi todo lo que sé sobre Catalina La Grande: “Empire of the Tsars” (2016), presentada magistralmente por Lucy Worsley, la cual cuenta con lujo de detalles la historia de la dinastía Romanov, desde sus inicios, en 1613, hasta su trágico final, en 1918. El capítulo 2 está casi enteramente dedicado a Catalina La Grande, así como las hazañas de su amado nieto Alejandro El Grande, quien años después derrotó a Napoleón Bonaparte en su intento de dominar Rusia. Espero que algún día se haga una serie más acorde con esta realidad, sean sátiras o dramas, y que contribuyan a conocer a la verdadera Catalina La Grande, mujer fascinante no sólo en parte, sino en todas sus facetas.




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