AppleTV: Algo de lo que encontrarás si decides suscribirte
- Lu V.

- 8 ago 2021
- 10 min de lectura

Lo sé, la oferta de servicios de streaming ya es abrumadora, y eso que en nuestro país no tenemos todas las que existen. Nos la ponen más difícil cuando sabemos de alguna serie o película que nos interesa, pero… ¡Oh, sorpresa! Sólo la podemos encontrar en tal o cual servicio que no tenemos disponible, pero al cual podemos acceder con módicos tantos pesitos al mes.
La mala noticia es cuando contratas dicho servicio para encontrarte con que esa serie que prometía tanto resulta ser una mugre (créanme, me ha pasado más de lo que quisiera). Pero la buena noticia es que los precios de algunos servicios están bajando potencialmente, así que si la dichosa serie o peli es una desilusión, puedes darte de baja del servicio cuando lo desees y considerar el precio que pagaste como si hubieras pagado una entrada al cine para ver una película que no te gustó, sin haber pagado las palomas, los nachos, los refrescos jumbo, el estacionamiento, etc. etc.
Al hacer un recuento de lo que he visto en AppleTV, mi intención no es convencerlos de contratar esta plataforma ni mucho menos. Me limito solamente a hacer algunos comentarios sobre la calidad de lo que he visto hasta el momento, y ya ustedes decidirán si vale la pena o no. Sobre cantidad, de entrada puedo decir que sigue siendo poca la oferta de lo que nos ofrece Apple, pero considerando, por ejemplo, que en Netflix sacan producciones originales por docena cada semana, y que sólo una fracción de ellas vale la pena, entonces la cuestión sobre la oferta quizá no sea tan relevante. Como dije, ustedes son quienes deciden.
De hecho ya escribí una reseña sobre la miniserie “Defending Jacob” en AppleTV, que recomiendo ampliamente; haciendo click aquí la pueden encontrar (la reseña, no la miniserie). Me sigo con algunas otras producciones, de forma breve para no exigir demasiado a mi espalda, que últimamente ha sufrido algunos achaques propios de la edad y de la mala postura.

Servant (2019)
Fue lo segundo que vi después de “Defending Jacob”, pues sólo al ver que era la última gran producción de M. Night Shyamalan, apuré mi dedito a darle click al control para ver esto que me dio harta curiosidad. No están para saberlo ni yo para contarlo, pero algunas de las películas de Shyamalan son de mis preferidas; algunas no tanto y otras de plano rayan en la categoría de ‘porquería’, pero no pierdo la esperanza de que este director me vuelva a capturar con ese estilo único que me gustó tanto en sus primeras producciones.
Con “Servant”, Shyamalan nos trae una serie que trata sobre lo normal, lo paranormal, y lo francamente psicótico. Nos habla del matrimonio formado por Dorothy y Sean Turner, ella reportera destacada en la ciudad de Filadelfia, y él un afamado chef especializado en comida molecular y presentar críticas a los restaurantes más prestigiosos del país. En el primer capítulo vemos darle la bienvenida en su espaciosa casa a una niñera que se hará cargo de su bebé de apenas unos pocos meses. Dorothy parece excesivamente entusiasmada con la joven niñera, al contrario del arrogante Sean, que siempre parece estar de malas.

Para el espectador que no sabe absolutamente nada sobre la serie, es toda una sorpresa ver que el retoño de los Turner no es más que un muñeco de tamaño natural, pero al parecer, para la misteriosa nana esto no representa problema alguno. Ya de ahí comienzas a preguntarte cuál de estas dos mujeres está más chiflis, y es una dura que te perseguirá a lo largo de la serie.
A través de flashbacks un tanto escuetos vemos que los Turner sí tuvieron un bebé, pero que éste murió en circunstancias un tanto misteriosas. Después de eso, Dorothy sufre una especie de psicosis que le impide tomar conciencia de lo sucedido, y una terapeuta amiga suya sugiere un controversial método alternativo en el cual un muñeco hará las veces de Jericho (así el nombre del bebé), en lo que Dorothy vaya aceptando la dolorosa realidad. La idea de la niñera le parece tanto a Sean como a Julian, el hermano de Dorothy, un tanto extrema, pues sienten que únicamente alargaría el delirio de Dorothy y su inevitable colapso. Pero lo que les vuela totalmente la mente es el hecho de que a la mañana siguiente de la llegada de Leanne, la niñera, aparece en la cunita no un muñeco de plástico, sino un bebé de carne y hueso.
¿Cómo lo hizo? Para Dorothy, ese es el hijo que parió hace unos meses, la vida sigue su curso, y todos felices. Para Sean y Julian, que sospechan mano negra, inicia una serie de eventos de lo más bizarro que lentamente se van convirtiendo en pesadilla.

A pesar de lo desagradable que me parecieron algunos personajes, la primera temporada me gustó mucho, pues es ágil, entretenida, te mantiene en suspenso, y los 10 capítulos de máximo 30 minutos se te van como el agua. La segunda temporada, también de 10 capitulitos, ya se me hizo más pesada, pues si de por sí toda la situación es bastante inverosímil y le tienes que invertir un buen de voluntad para aceptar lo que pasa, en esta segunda lo absurdo de las situaciones ya raya en lo insostenible.

Puedo decir que son buenas actuaciones, buen suspenso, y el típico estilo Shyamalan está ahí: casi todo sucede al interior de la casa de los Turner, con la cámara estática mientras los demás se van moviendo en escena (tal como en sus mejores películas), ya sea a lo lejos o en primeros planos. Destaca Rupert Grint como Julian Turner, que aquí despliega la misma simpatía que vimos en el querido Ron Weasley de las películas de Harry Potter, aunque ahora lo vemos como a un vicioso ejecutivo adicto a un montón de cosas, que sin embargo hace todo lo que hace por el amor que le tiene a su hermana mayor, y que le brinda a la serie no pocos momentos humorísticos.
Aunque el concepto de Shyamalan contempla cuatro temporadas, siento que la primera acaba de una forma en la cual puedes quedarte ahí con un cierto cierre, por si no deseas continuar con el drama del bebé que es o no es, de la mamá que cada vez está más loca, y de la nana que nomás no te dicen si es buena, es mala, o siquiera qué es o por qué hace lo que hace.

Truth Be Told (2019)
Lo que me atrajo en esta serie fueron sus dos protagonistas principales: la genial ganadora del Óscar Octavia Spencer, y Aaron Paul, el joven compañero de Bryan Cranston en “Breaking Bad”. Esta serie explora los sucesos alrededor de un crimen sucedido años atrás, que vuelve a ser examinado por una reportera (Spencer) convertida en ‘podcaster’. Poppie Scoville-Parnell (apa nombrecito) logró, mediante sus investigaciones, meter a la cárcel a Warren Cave (Paul), acusado de asesinar a un hombre en su casa durante un fallido robo, mientras la esposa y las hijas gemelas de la víctima se encontraban durmiendo en la planta alta.

A Poppie le llega nueva información que indica que Cave, ahora un hombre hecho y derecho, podría haber no sido el asesino, sino alguien más. ¿Quién? Sepa la bola, pero la natural curiosidad periodística le pica a Poppie lo suficiente como para revisar el caso desde otras perspectivas. Dado que es la última oportunidad de Cave de presentar pruebas en su defensa antes de ser condenado al fresco bote por el resto de sus días, éste acepta a regañadientes la ayuda de la mujer que contribuyó en gran parte a su condena original. Aparecen nuevas pruebas, nuevos sospechosos, y Poppie sigue todas las probables pistas. A todo este garlito hay que añadir la información que podrían proveer las misteriosas hijas gemelas de la víctima, interpretadas ambas por Lizzie Caplan, ahora alejadas una de la otra, y que a toda vista guardan uno que otro secreto.

Hay buen suspenso y buenas actuaciones. Mi principal problema con esta serie es sobre todo de tipo ético. Poppie estaba segurísima, hace veinte años, de que Cave era culpable, e hizo todo lo que estaba en su poder para refundirlo en la cárcel. ¿Ahora resulta que siempre no había pruebas suficientes? Y luego está el hecho de que todo lo que hace Poppie, lo publica en su podcast (un formato hecho principalmente con fines de entretenimiento) conforme va investigando: sin verificar, sin filtrar la información antes de difundirla, sin consideración alguna hacia las personas que pudieran resultar afectadas, y yendo más allá, sin retroalimentación alguna del público, algo fundamental en cualquier tipo de podcast. Poppie aquí hace lo que le viene en gana, poniendo en riesgo a todos los involucrados, a su propia familia, y hasta a su relación sentimental con un hombre que la trata como una reina. Pero al parecer una vida de reina no es suficiente para un alma inquieta que se siente empoderada por el simple hecho de ser mujer en una época de mujeres empoderadas.
No niego que vivimos en una era de podcasts que nos pueden brindar información y puntos de vistas muy valiosos, pero siento que aquí se pasan un pelin de la raya. Pero bueno, ustedes podrán decidir por sí mismos si les gusta o no esta serie, que ahora va por su segunda temporada, al parecer con un caso totalmente diferente.

“Calls” (Llamadas, 2021)
Ésta es la serie con el formato más original. Cada capítulo consiste cada uno en llamadas telefónicas de apenas algunos minutos de duración, cada capítulo con personas diferentes y al parecer, sin relación alguna, excepto por el hecho de que en cada una de ellas suceden cosas muy extrañas que no tienen explicación lógica.

Nunca vemos a nadie, únicamente aparecen en pantalla ondas de sonido con voces de actores que interpretan a personas en situaciones en un principio ordinarias que se van tornando cada vez más extraordinarias. ¿Qué es lo que los conecta, y sobre todo, qué es lo que está sucediendo en el mundo?
El total de todas las llamadas de la serie no te lleva más de dos horas. No ves nada más que la representación de las ondas de sonido, y es por eso mismo que lo que te van narrando te da vivas imágenes de lo que estas personas están experimentando, es lo que te hace quedarte clavado en tu asiento. No sé si se trata de una miniserie de 9 breves capítulos o si vendrán más temporadas, pero en lo que son peras o manzanas, de lo bueno, poco, por lo que sugiero disfrutar de estas llamadas que, te prometo, desafían tus sentidos.

“The Banker” (2020)
¡Buenísima! Se trata de un largometraje que cuenta una historia basada en hechos reales, en donde dos hombres de color, en la América de los años 60, utilizan los medios necesarios para entrar en el mundo de los bienes raíces en una sociedad todavía inmersa en la división racial.
En esa época ya existían los derechos “para todos por igual”, pero ¿hasta qué punto era eso cierto? Las leyes sobre equidad racial ya estaban escritas, o estaban por serlo, pero en realidad no era fácil que la gente accediera a vivir en un barrio donde viviera también gente de color, y por supuesto, su dinero lo depositaban en un banco propiedad de blancos, aunque no supieran nada de los mismos.
En la película vemos a una singular pareja de socios: Bernard Garrett, un joven con un talento nato para las matemáticas y los negocios, y Joe Morris, un madurón también muy bueno para los negocios, pero más viciado y con más conexiones con los peces gordos de la industria. Es una pareja dispareja, pero tienen las mismas aspiraciones y ambiciones. Y su forma para entrar al mundo de los negocios la disfrazan del blanco más puro que pudieron encontrar. En una de esas conocen a un joven trabajador de cuello azul, Matt Steiner, sin prejuicios raciales ni mayores ambiciones, pero con buena memoria. Con la asesoría adecuada, muy pronto se convierte en la fachada que le abre la puerta a dos afroamericanos en la Norteamérica del KKK al mundo de los bienes inmobiliarios, y con bastante éxito. Pero con todo, la oportunidad de cerrar negocios más grandes estaba todavía limitada, por lo que Garrett idea un plan para convertirse al dúo en dueños de un banco.

Claro está que la repentina aparición de un blanquito sobre el que nadie parece saber nada, despierta las sospechas de más de uno, y cuando esa sospecha viene alimentada de envidia y codicia, resulta obvio que algo malo está por pasar. Algunas cuantas metidas de pata de nuestros dos héroes contribuyen a sellar su destino de manera poco afortunada.
A pesar del camino directo hacia la desgracia que desde un principio se insinúa, la película está plagada de momentos chuscos y chistorestes donde los negros se burlan sin misericordia de ellos mismos, y creo que eso contribuye a concientizar sobre las desigualdades raciales en mayor medida que en películas en donde todo se toma demasiado en serio y no se permite ningún tipo de humor racial. Samuel L. Jackson como el colmilludo Joe Morris ya es risa garantizada (de hecho fue por él por quien me animé a ver la peli). La incursión de Anthony Mackie como Garrett fue menos afortunada, pues siento que su rango actoral no es muy amplio, pero cumple de todas formas. Como el zonzo Matt Steiner vemos a Nicholas Hoult, quien también brilla con luz propia en el firmamento de los talentos actorales del momento.
Se vale sentir rabia e impotencia por las injusticias que se muestran. Pero más que nada, con “The Banker” te garantizo mínimo un par de carcajadas y un rato de buen entretenimiento. Tiene una puntuación de 7.3 en el IMDb, lo cual indica que una película es buena, pero que no ha tenido la publicidad adecuada y que por lo tanto se pierde sin pena ni gloria en el inmenso mar de producciones que nos ofrecen sin cesar las plataformas de streaming.
Y esto es lo que tengo de AppleTV por el momento. Como punto a favor puedo mencionar que es relativamente barata. Un punto en contra son las constantes fallas técnicas que tiene: se traba, se detiene, te lleva al principio de lo que estás viendo, y así. Otro punto en contra es que a fuerza debes contar con una cuenta de algún producto de Apple, sea que la hayas abierto porque en algún momento has tenido, o tienes, un iPhone, un iPod, un iPad o algún producto que comience con “i”, aunque no estoy segura de esto, igual y puedes abrir sin costo una cuenta de iTunes desde una laptop común y silvestre, esto deberás investigarlo por tu cuenta. Y obvio, puedes probar AppleTV uno o dos meses, y si no te convences, cancelas y aquí no ha pasado nada. Como sea, aquí están mis recomendaciones, y si las ves, no olvides dejarme tus comentarios en mi cuenta de Facebook.




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