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Si no te pierdes estas películas, no pasa nada

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 24 may 2020
  • 7 min de lectura


Para ser honesta, no sé qué me mueve a escribir sobre algunas películas que no me gustaron, y sobre otras no aunque me hayan gustado. Un ejemplo es “Parásitos”, que me encantó, pero sólo llegué a hacer unos comentarios en Facebook y allí acabó la cosa porque pronto se vino tal avalancha de críticas que la mía ya resultó redundante; lo mismo me pasó con “Joker”. En cambio, a veces resulta más divertido tijeretear algunas de esas producciones de las que se habla demasiado, pero que por más fiestas que les hagan, nomás no me llegan a convencer.


En esta ocasión comentaré tres pelis que todavía no aparecen en las plataformas de streaming, pero que tarde o temprano las verán anunciadas. Y lo hago con el fin de que estén mejor informados y piensen dos veces antes de dedicarles su preciado tiempo. Yo perdí el mío, pero ustedes todavía pueden salvarse :D




La Hora del Miedo” (The Wolf Hour, 2019) - Quién sabe por qué la traducción literal es ‘la hora del lobo’, siendo que jamás aparece un lobo, y tampoco por qué se intituló en español ‘la hora del miedo’, siendo que jamás espanta. Resulta que una chava, allá por 1977, vive en los barrios bajos del Bronx de Nueva York, lo cual en estándares chilangos sería como una mezcla de la Guerrero, Neza e Iztapalapa. Históricamente se sabe que fue uno de los veranos más calurosos de la ciudad, que el famoso asesino en serie “El Hijo de Sam” estaba haciendo de las suyas, y que una de esas noches se suscitó un apagón en toda la ciudad que causó estragos principalmente en zonas tan selectas como la de la susodicha chava.


Mediante un lento y tedioso desarrollo nos enteramos que June, así su nombre, alguna vez fue una famosa escritora de contracultura, que padece de ‘bloqueo del escritor’ desde hace años, que no tiene ni un peso partido a la mitad, a pesar de venir de una familia adinerada, que sufre de una agorafobia galopante que no le permite ir más allá de la puerta de su casa, y que es un hígado. A veces, a altas horas de la noche, alguien toca el timbre de su edificio, y cuando ella pregunta quién es, nadie contesta, lo cual la tiene muy atemorizada. Y… ya. Toda la méndiga película se la pasa paseándose por su mísero apartamento, maltrata a todo aquél que por alguna razón entra a su depa, trata de escribir, no puede, se espanta cuando tocan el timbre, fuma, sufre, fuma más, sufre más, y tan-tán. Todo lo que sucede es tan aburrido, y June es tan antipática, que al final lo único que quieres es que el que toca el timbre la mate de una vez por todas y que acabe tanto con su miseria, como con la nuestra.



Naomi Watts, tan mona, tan talentosa, tan bien que grita en “El Aro”, últimamente la vemos en puro bodrio producido por ella misma. Siento que le atraen personajes provocativos, pero ha tenido la mala fortuna de escoger proyectos mal desarrollados, en papeles por los que no llegas a sentir ni tantita empatía. Si quieren ver a la Watts en mejores cintas, ahí está “Lo Imposible”, “28 Gramos”, o incluso la mencionada “El Aro”. De “La Hora del Miedo”, lo único que deben temer es a sentirse tentados por el título, pensando que se trata de algo más interesante.



El Buen Mentiroso” (The Good Liar, 2019) es una de esas pelis que por sus actores principales prometía mucho, pero que quedó en eso, pura promesa. Se nos vendió como una historia de suspenso con giros inesperados, pero es tan, tan predecible, que ya desde los primeros minutos puedes adivinar por dónde va y cómo acabará la cosa. Resulta que dos personas, digamos, de la tercera edad, utilizan un sitio de citas con el fin de establecer una relación amorosa. Las verdaderas intenciones de él se dan a conocer desde el inicio, esto es, hacerse pasar como viudo solitario para atraer a viudas pudientes y tontas para bajarles el billullo. Es así como este señor entabla amistad con una dama que al parecer cae rendida ante sus encantos y quien le brinda toda su confianza: a las primeras de cambio y sin mucho argüende le ofrece su casa, el resto de sus días y, por supuesto, su lana. Es muy obvio que no todo es lo que parece ser, y que el juego del gato y el ratón en algún momento se convertirá en la historia del cazador cazado.


La aparición de dos de mis actores británicos consentidos, Helen Mirren e Ian McKellen, resultó ser irónicamente mi mayor problema con esta peli: a la Mirren la hemos visto en otras producciones como militar, como astronauta, como asesina, como investigadora, como bruja, y de refilón, de Catalina La Grande de Rusia y la reina Isabel II de Inglaterra. A estas alturas, con ese porte de señorona, resulta difícil creer que estamos viendo a una ingenua e indefensa viudita dejándose engatusar por un pelafustán de mala monta. Por su parte, a McKellen se le podría creer el papel de viudo seductor todavía hasta hace unos años, pero ahorita la verdad sí está bien chochito como para verlo de caballero que intenta desfalcar una millonada para vivir cómodamente por... el resto de sus días? Es cierto que un estafador siempre será un estafador, pero ¡que no se pasen! Todavía se le podría creer al buen Jim Carter, quien aparece en un papel secundario, pues no se le ve tan acabado.



Pero a pesar de sus bemoles, la película no es del todo mala. Siempre será una delicia ver a estos dos actorazos, cuenta con un buen reparto de apoyo, sí tiene giros inesperados, y a momentos sorprende la maldad intrínseca del personaje de McKellen. Es una buena producción que merecía una historia mejor desarrollada, así que si gustan verla, no será tiempo del todo perdido.



Mujercitas” (Little Women, 2019) - Esta nueva adaptación del clásico de Louisa May Alcott debería más bien llamarse “Mujersotas”, pues la mayor parte del tiempo las cuatro protagonistas principales no aparentan la edad que te pretenden vender. En su mayor parte se respeta la historia original que todos conocemos, pero para quien no, siento que esta modita que se tiene en el cine contemporáneo de contarlo todo con saltos en el tiempo, la hace confusa, le hace perder cohesión, y dificulta el sentirse identificado con los personajes.


Luego está la apariencia física de algunas de las actrices: Beth es interpretada por Eliza Scanlen, y no quiero parecer discriminatoria, pero esta chica tiene un rostro muy redondito y cachetón, y es muy difícil identificarla como la frágil y enfermiza Beth. Por su parte Amy, la más joven de las hermanas March, quien al principio de la historia se supone que tiene 12 años de edad, es interpretada por Florence Pugh, quien tiene la voz y la dulzura de Miley Cirus. También resulta difícil imaginarla como la más refinada y elegante de las hermanas si su voz te recuerda más bien a James Earl Jones después de fumarse un paquete de Delicados sin filtro.


Confieso que tengo un problema con Saoirse Ronan, pues aunque es buena actriz, nunca me ha caído bien en ninguno de los papeles en los que la he visto. Tiene la sangre pesada, y si de por sí el personaje de Jo March es a momentos desagradable, con ella me desagrada todavía más. Si bien la Jo del libro es un ejemplo de emancipación femenina en un tiempo en el que la mujer sufría con la enorme desigualdad que imperaba, la Jo de Saoirse falla en transmitirnos la esencia de aquella talentosa joven adelantada a su época. Emma Watson, por el contrario, me cae muy bien, pero creo que en lugar de mejorar sus dotes actorales, cada vez se notan más sus carencias interpretativas. Y siendo Meg la mayor de las hermanas, se siente como nota discordante el que sea la más chaparrita y delgada de todas; pero bueno, ese sería un mero fallo estético. De Timothée Chalamet, como el atarantado Laurie, qué puedo decir: es el chavo carita del momento y aunque no tiene mucho talento, lo estaremos viendo hasta en la sopa por un buen tiempo.



El reparto de apoyo es excelente: Laura Dern, Bob Odenkirk, Chris Cooper y hasta Meryl Streep, pero el tiempo de los mismos en pantalla es tan breve que no alcanza para darle más peso a un desarrollo atropellado, deshilado, y lo más importante, que falla en transmitir el principal componente de la historia: el amor incondicional de cuatro hermanas a pesar de ser muy diferentes entre sí.


Tampoco puedo decir que es una mala película, pero en lo personal prefiero alguna de las otras sepetecientas adaptaciones que se han hecho de “Mujercitas”: está la de 1949, con June Allyson, Elizabeth Taylor, Janet Leigh y Margaret O’Brien; igual y ya estaban bastante grandecitas para sus papeles, pero como representantes del cine clásico, es toda una delicia verlas en esta producción; desafortunadamente es ya muy difícil encontrarla hoy en día. Y qué decir de la versión de 1933, con Katharine Hepburn, la cual nunca he tenido el placer de ver.









También está la versión de 1994 con Winona Ryder, Trini Alvarado, Claire Danes y Kirsten Dunst / Samantha Matis como la niña / joven Amy (¡qué diferencia de Amys!), así como Susan Sarandon, Christian Bale, Eric Stoltz y Gabriel Byrne. Esta joyita la pueden encontrar en Clarovideo. Y en Amazon Prime vi hace poco una adaptación televisiva de 2017 muy recomendable, con Maya Hawke (la hija de Ethan Hawke y Uma Thurman), como Jo, y en donde la fabulosa Emily Watson lleva a Marmee a otros niveles que no verás en ninguna otra adaptación.






Así que para cuando estas producciones lleguen a la plataforma de streaming más cercana a sus corazones, advertidos están. Como dije, las últimas dos no están tan peor, pero si jamás las llegas a ver, tu vida será igual que siempre y el mundo seguirá girando. La primera que mencioné, ahí sí hazte un favor y evítala como al COVID-19.


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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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