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Producciones de Netflix con buenos personajes femeninos

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 15 nov 2020
  • 7 min de lectura


Un poco de bloqueo de escritor, un poco la falta de tiempo, y un poco de flojera me han impedido escribir sobre lo más reciente que he visto en la tele. De ahora en adelante procuraré, en algunos casos, hacer reseñas más breves, y en otros, como en esta ocasión, abarcar varias producciones en una sola publicación para ahorrar tiempo, ya que el trabajo de editarlas y subirlas a la página también es una buena talacha.


Y yendo a lo que nos truje, he estado viendo algunas buenas películas y series de Netflix que me hacen no odiar por completo a esta plataforma. Seguimos en encierro, seguiremos estándolo un buen tiempo, y quizá ya vieron algunas de estas producciones, pero no está de más hablar de ellas para quienes no saben si dedicarles su tiempo de encierro. Me estoy enfocando un poco en el hecho de que las mujeres que las protagonizan (o al menos sus personajes) me cayeron muy bien y creo que le han dado un buen empujón a esta plataforma de streaming.




Comienzo con “Enola Holmes” (2020), la tan sobada película basada en las obras de Nancy Springer, autora de novelas juveniles cuyo personaje principal es la hermana menor de Sherlock Homes, el famoso detective de las historias escritas por Sir Arthur Conan Doyle. O sea, un personaje ficticio creado a partir de un personaje todavía más ficticio. Soy fan de Sherlock, como ustedes lo saben, así que puse la vara un poco alta cuando comencé a ver “Enola…”. Pero el último capítulo de la serie “Sherlock” de la BBC trata sobre ‘Eurus’, la más pequeña de los hermanos Holmes, donde la retratan como más inteligente que sus hermanos mayores, y también como una psicópata rete loca. Si no me molestó que se la sacaran de la manga para la serie, ¿por qué habría de molestarme una serie de novelas de detectives para jóvenes con una supuesta hermanita?


La familia Holmes

Y sí, la película es para un público juvenil, pero yo la disfruté mucho. Aquí la más joven de la familia Holmes se llama Enola, que vive sola con su madre en una casona en el campo desde que sus hermanos mayores se largaron a Londres, y ya de adolescente debe resolver dos misterios: por una parte, la desaparición de su madre, y por otro, una conspiración para matar a un joven aristócrata que casualmente conoce en el trayecto para encontrar a su mamá.



Enola luchando contra el malote

Dentro de lo malo: Henry Cavill como Sherlock Holmes está del nabo. Pésimo actor, con un rango de expresiones similar al de mi gato, que sólo está ahí porque está quesque muy guapo. Por favor, que no me vengan a decir cuál es el mejor y más guapo de los Sherlock Holmes habidos y por haber :) También siento que Sam Claflin como Mycroft y Helena Bonham-Carter como la madre de los Holmes no fueron decisiones de casting muy acertadas (a Helena la paso un poco más). Y de que está jaladísima de los pelos y la pequeña Enola resulta ser una chipocluda en combate cuerpo a cuerpo, capaz de vencer a un matón con el doble de su fuerza y tamaño, pues sí, ahí se pasaron de la raya, pero he visto cosas más exageradas en películas mucho peores, y repito: está basada en una novela juvenil. Ya quisiera que los jóvenes leyeran siempre este tipo de libros y vieran de estas películas en lugar de mugres como “El stand de los besos”.


Millie Bobby Brown como "Eleven" y "Enola Holmes"

Dentro de lo bueno: Ni todos los hombres son malos, ni todas las mujeres son pobres víctimas, creo que en ese sentido el equilibrio entre el género de los personajes está bastante bien logrado. Pero sobre todo, ¡Millie Bobby Brown es adorable! Ya me caía bien su ‘Eleven’ de “Stranger Things”, pero aquí se vuela la barda y nos ofrece una Enola que al mismo tiempo que narra la historia y rompe constantemente la cuarta barrera al dirigirse directamente a la audiencia, tiene bastante gracia y sus expresiones son acordes con las de una chavita que va descubriendo el mundo, tanto lo bueno como lo malo. En lo personal me sentí muy identificada con el personaje cuando tenía esa edad; no que yo fuera tan inteligente y mucho menos fuera capaz de resolver misterios, pero sí me identifiqué con su entusiasmo, su natural curiosidad, y por no dejarse intimidar por el hecho de ser una mujer en una época en la que las mujeres estaban destinadas a ser ‘señoritas de bien’ para conseguirse un marido de lana y dedicarse a sus hijos y a las labores domésticas.


Si te gustan las películas de misterio con un cierto grado de humor, y si pasas por alto las cositas que mencioné, creo que vas a disfrutar mucho “Enola Holmes”.



Comenté brevemente en Facebook que “Gambito de Dama” (The Queen’s Gambit, 2020) era una chulada de serie, ¡y lo es, de principio a fin! Aunque no te guste el ajedrez (como a mí), no lo entiendas (como yo) o te resulte aburrido (como a mí), la serie te adentra en este mundo de forma fascinante, precisamente por como manejan todos los tecnicismos y pormenores del juego.


La pequeña Beth aprendiendo el juego

Es 1960, y Beth Harmon es una niña de nueve años que acaba de perder a su madre y es llevada a vivir a un orfanato, en donde no es tratada ni bien, ni mal, simplemente la dejan ser, mientras obedezca las reglas y no se meta en problemas. Sus maestros se dan cuenta de que posee una especial capacidad para las matemáticas, pero no le dan mayor importancia. Cuando casualmente ve al conserje del orfanato jugar solo una partida de ajedrez, su mundo cambia por completo. Queda fascinada con el juego, y después de mucho rogar, logra que el conserje le enseñe lo más básico. Beth resulta ser un prodigio en el juego, y a partir de ahí su vida queda definida por el ajedrez. Mientras tanto, en el internado acostumbraban administrar ansiolíticos a los niños para mantenerlos quietos (hasta que esta práctica fue prohibida por la ley), y Beth queda enganchada con la droga, tanto para evitar los recuerdos de su triste infancia, como porque siente que le brinda concentración en el juego que tanto ama.


Beth en una etapa autodestructiva

A lo largo de siete capítulos vemos cómo pasan los años y Beth se va convirtiendo en una de las contrincantes más duras de vencer, primero a nivel local, y luego en el mundo entero. Pero en su solitaria existencia nunca tuvo modelos a seguir en los adultos que la rodeaban, así que como puede se va abriendo paso tanto en el juego como en la vida, a veces de forma sistemática y ordenada, a veces de forma poco constructiva e inmadura. Al estar desde pequeña expuesta a las drogas y al alcohol, éstos son los únicos medios que conoce para aquietar un poco sus demonios internos. Conforme va creciendo su fama, también crecen las presiones que cada vez le van siendo más difíciles de manejar. Y aunque su sueño es vencer al campeón mundial, sus adicciones representan una constante amenaza que quizá pudiera tomar el control total de su cuerpo y de su voluntad.


A pesar de algunos diálogos de sobra, la serie es pura delicia. Es ágil, divertida cuando debe serlo, dramática cuando debe serlo, está bellamente recreada en los años 60, y todos los personajes son interesantes, con muy buenos actores. Pero sobre todo cuenta con la fenomenal interpretación de Anya Taylor-Joy como Beth Harmon. En un principio no quería ver la serie porque esta chavita está hasta en la sopa, y su cara se me hace medio rara, no sé, con unos ojos demasiado grandes y un mentón demasiado pequeño. Pero resulta que estas características le dan un aire de misterio, y más que nada, es una estupenda actriz que estoy segura se convertirá en una gran estrella, esto es, si escoge bien sus papeles, no se le sube la fama a la cabeza, y no comete burradas como tantas otras que hemos visto en el pasado.


También aquí podemos sentir cierta identificación con el personaje: ¿quién no ha tenido que luchar contra sus demonios o hemos sentido que tenemos que luchar solos contra el mundo, cuando en realidad siempre tenemos a alguien con quien contar? Al menos yo sí…


“Gambito de Dama” es una serie que indiscutiblemente se llevará muchos premios en la próxima temporada, y bien merecidos. ¡No se la pierdan, les va a encantar!



Comencé con una película juvenil y termino con una serie para maduritos: “La última palabra” (Das letzte Wort, 2020) es una producción alemana que encontré de casualidad porque no le dieron la misma exagerada promoción como “Dark” (que se me hizo muy confusa y sólo aguanté una temporada, sorry). Esta es la historia de Karla Fazius (Anke Engelke), una mujer que pierde a su esposo después de 25 años de feliz matrimonio. Con todo y el embotamiento que siente ante la repentina muerte del amor de su vida, Karla debe hacer arreglos en una funeraria que está pasando por una situación difícil. También a ella se le viene una situación económica complicada, pues descubre que su esposo la ha dejado sin un centavo, por lo que se ve obligada a buscar trabajo.


Karla dando uno de sus discursos sui-generis

El panegírico que se avienta durante el funeral resulta ser tan divertido y fuera de serie, que Karla siente que podría dedicarse a escribir panegíricos de tiempo completo, digamos que al gusto del cliente, y personalizados de acuerdo a la personalidad del muertito, por lo que le propone al dueño de la funeraria (Thorsten Merten) una rara alianza de trabajo. Pero Karla debe todavía asimilar la pérdida que acaba de sufrir, y más que nada, hacer frente a la vida que su amado esposo le había ocultado por años, mientras se hace cargo de una familia un tanto difícil que está procesando el duelo, cada quien a su singular manera.


Karla con sus higaditos de hijos

A pesar de lo sombrío del tema, o quizá por eso mismo, la serie contiene mucho humor negro que su protagonista principal lleva a la perfección. Siento que la traducción no refleja del todo ese humor, pero de todos modos los diálogos te hacen reír. Lo malo es que hacia el final la serie se va tornando un poco caótica y termina de forma más o menos abierta, supongo que para dar paso a una segunda temporada, pero de todos modos sentí ese final un tanto anticlimático. Aparte, el drama de los hijos de Karla se me hizo más una distracción del hilo principal que un reforzamiento del mismo.


Cuando vi el primer capítulo se estaba acercando el aniversario luctuoso de mi papá, y nomás no pude con todo ese ambiente de funeraria que me recordó momentos tan tristes. Tuve que dejar pasar tiempo para asimilar y continuar viéndola, pues siento que vale la pena ver, y sobre todo cuando has perdido a un ser querido. De todos modos, concluyo con la advertencia que “La última palabra” no es una serie para todos. Sólo si aguantas vara y te gusta el humor negro, puedes llegar a disfrutarla, al menos los primeros capítulos.


Karla y Andreas tratando de llevar el negocio

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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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