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Series con magníficas primeras temporadas. Pero no respondo por las subsecuentes

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 3 may 2020
  • 9 min de lectura


Los servicios de streaming, con su aparente ilimitado presupuesto, han brindado una magnífica oportunidad para presentar infinidad de producciones originales y no tan originales. Muchas de ellas son interesantes en concepto, pero al ver uno o dos capítulos, dejas de verlas bien porque son malísimas, bien porque te venden algo que al final no es lo que esperabas, bien porque al final son pensadas para un público más joven (raramente ocurre lo contrario, es decir, series para gente más madurita).


Y están aquellas que nos quitan el aliento en su primera temporada: tienen un concepto inteligente, interesante, son bien dirigidas, los escenarios y/o efectos especiales son espectaculares, cuentan con excelentes actuaciones, y te tienen al borde del asiento en -casi- todo momento. ¿Y luego qué ocurre? En lugar de cerrar con broche de oro y dejarte con un buen sabor de boca, prefieren dejar un final abierto para que te quedes picado y termines esperando con ansias las siguientes entregas. Lamentablemente, en algunos casos comienzas a ver la segunda temporada, y ya sea que te ofrecen pan con lo mismo, o el concepto está tan jalado que las situaciones se tornan absurdas y poco creíbles, o los personajes se la pasan cometiendo las mismas burradas, y si en un principio sentías cierta empatía por ellos, conforme pasan los capítulos, de plano te caen tan gordos que mejor dejas la serie por la paz. También sucede que un buen concepto cae en lo repetitivo y aburrido. Evidentemente, el alargar las series con éxito inicial es a todas vistas una vil jugada para que siga dando fruto$$$$ a productores y servicios de streaming.


Peeeero… eso no quiere decir que no se pueda disfrutar de esas primeras temporadas, y más en estos tiempos en los que el COVID-19 tiene a tanta gente encerrada en casa. Es así que en esta ocasión hablaré brevemente sobre aquellas series que en un inicio me robaron el aliento, y que en algún momento de la segunda temporada consideré pertinente decirles adiós para ver algo mejor o de plano ponerme a hacer otra cosa. Igual y a ustedes sí les gustarán las series completas, porque como he dicho anteriormente, igual y soy yo la sangrona que exige demasiado. Así que ¡Comencemos!




Bloodline” - Este drama familiar original de Netflix se estrenó en 2015 y tuvo tres temporadas, de las cuales la primera fue la que me atrapó por completo. Trata sobre la familia Rayburn, que consta de padre, madre y cuatro hijos: Los padres administran un hotelito vacacional en los Cayos de Florida, mientras que uno de los hijos es el jefe de la policía local, la única mujer es abogada, y el hermano menor tiene un taller de reparación de lanchas, todos ellos con sus secretitos muy bien guardados. Y está el hermano mayor, la oveja negra de la familia, un oscuro e impredecible personaje que ha estado ausente por años, y quien todos quisieran olvidar, incluso hacer como que nunca existió. Pero qué creen… sip, en una de esas hace acto de presencia en la apacible localidad para remover las aguas y poner de cabeza la vida de todos en la familia, orillando a sus seres más queridos a hacer lo impensable con el fin (¿o la justificación?) de evitar desgracias mayores de las que su llegada ya ocasionó.



“Bloodline” cuestiona de forma brutal el tan sobado concepto de ‘familia’, esa noción de que a una persona, por más barrabasadas que cometa y que se pase de la raya, se le debe aceptar y apoyar incondicionalmente mientras sea ‘sangre de su sangre’: sí, de ahí el título. Cuenta con espectaculares escenarios naturales en los Cayos de Florida, una narrativa intensa, una trama candente, así como personajes bien desarrollados y magníficamente interpretados por Sissy Spacek, Sam Shepard (en una de sus últimas actuaciones), Kyle Chandler como el hermano bueno, bueno, buenazo, Linda Cardellini, Norbert Leo Butz, y ‘last but not least’, Ben Mendelsohn como el hermano malo, malo, malote. Aquí fue donde vi por primera vez a este actorazo, y desde entonces me tiene atrapada en todas las películas en las que aparece. En “Bloodline” podrás ver a Mendelsohn en una interpretación de primera línea, en donde lo odiarás, lo amarás… ok, en realidad nuncalo amas ya que es vil, egocéntrico y manipulador, pero puede que comprendas sus acciones (la serie tiene muchos flashbacks sobre la familia Rayburn), y en ocasiones incluso llegarás a compadecerlo. Por otra parte, podrías sentirte mal si a momentos justificas las acciones de los restantes hermanos Rayburn. Y es que en su lugar, ¿tú qué harías?


“Bloodline” recibió nominaciones para varios premios, y mi conse Ben Mendelsohn se llevó el Emmy como mejor actor secundario en 2016. Prefiero callarme las razones de por qué no me gustó nadita la segunda temporada, en parte para no spoilear lo sucedido, y en parte porque quizá a ustedes sí se animen a continuar viéndola.






"The Affair" (2014). Ya había escrito en Facebook una reseña sobre esta serie, y ésta es una actualización de la misma. Noah Solloway es un maestro de escuela y escritor sin mucho éxito que suele pasar los veranos con su esposa y sus cuatro hijos en la mansión de sus suegros en Montauk, Nueva York. El pueblito playero vacacional es idílico, sus suegros son una pesadilla. Y un cierto verano conoce a una atractiva mesera, Alison, quien le mueve el tapete desde el instante que la ve. Alison también está casada y lleva en sus espaldas un pesado duelo por la pérdida de su único hijo. Los dos sienten una incontrolable atracción e inician un apasionado romance. Porque en un romance entre dos personas casadas, con medio pueblo bicicletero como testigo, qué puede salir mal, ¿verdad?


Lo interesante de "The Affair" es que la aventurilla, no tan aventurilla, está narrada en parte por Noah, y en parte por Alison, convirtiéndose en una especie de ‘él dice, ella dice’, y ambas versiones difieren dependiendo del punto de vista ya sea de él o de ella. Pero más importante, ¿a quién están narrando lo que pasó? ¿Al público? ¿A un terapeuta? Nope, se trata de un interrogatorio policiaco, por lo que cabe suponer que la aparentemente inofensiva canita al aire tiene consecuencias desastrosas. Si en un principio, sin justificar sus acciones, se llega a sentir cierta comprensión hacia los amantes, en el sentido de que hicieron lo que hicieron para escapar aunque sea por un momentico de sus feas y/o tediosas realidades, conforme pasa la serie lo único que te preguntas es quién de los dos está más mal de la cabeza. Acabando la primera temporada, te aseguro que no te decidirás por ninguno de los dos.



La trama tiene fallas, sobre todo porque el gran misterio policiaco lo estiran a lo largo de toda la serie que constó de cinco temporadas, pero para la mitad de la segunda los personajes me tenían tan harta de tantas tonterías que cometen, que ya no me importó lo que en pasó en realidad y la dejé por la paz. Lo que sí puedo decir es que esa primera temporada está muy bien hecha, la trama es original e interesante, y si eliges quedarte ahí, no te juzgaré.


Para una serie de los más gringa eligieron a dos reconocidos actores británicos: Noah es interpretado por Dominic West, quien no forma parte de mis actores ingleses favoritos, pero que aquí hace una muy sentida y convincente chamba. Ruth Wilson como Alison ¡es otra onda! He estado siguiendo su carrera desde que la vi en "Small Island" al lado de (mi amorz) Benedict Cumberbatch, y tengo pendiente de subir aquí la reseña que hice en Facebook de su magnífica miniserie “Mrs. Wilson”. La considero una de las mejores actrices británicas por interpretar magistralmente papeles de sufrida y/o loca. De hecho Wilson ganó un Globo de Oro por "The Affair".


Los cornudos consortes son interpretados por los gringos Joshua Jackson y Maura Tierney, quienes siempre se me han hecho medio equis, pero aquí se lucen y sacan todas sus tablas actorales. Bien por ellos y por un público hambriento de buenas actuaciones. Sólo una advertencia: la serie contiene muchas escenas de sexo y desnudos, es apta sólo para adultos y no conviene sintonizarla cuando haya menores de edad en las cercanías de la pantalla.






Ozark” (2017) - Esta serie sigue vivita y coleando, y me dicen que la tercera temporada, estrenada recientemente en Netflix, es sublime, así que quizá todavía le dé un chance. Se trata de otra de esas familias aparentemente idílicas, con padre, madre, y dos hijos ejemplares, viviendo la gran vida en Chicago. Un buen día, el papá, uno de los más exitosos asesores financieros de la ciudad, es visitado por uno de sus clientes. Bien es sabido por él de que se trata de uno de los mayores cárteles de drogas de Latinoamérica, y lo que hace por ellos es lavar más dinero que una Whirlpool. Su esposa, en pleno amorío con un equis cualquiera porque su esposo no la pela, no conoce las actividades ilícitas de su esposo, así que la sorpresiva irrupción de su vida tanto del lado del cártel de drogas como del FBI, le cae como un balde de agua muy, muy fría.


Pero como es muy fregona y muy luchona, pronto se repone y para salvar el pellejo de toda la familia, y junto con su esposo decide desaparecer de la escena de Chicago para establecerse en The Ozarks, una popular área turística en los lagos / pantanos de Missouri. Aquí la pareja se las ingenia para encontrar la manera de ganarse la vida, pensando también que, con mucha suerte, lleguen a pagar el dinero que deben a los capos de la droga. La cosa es que en la región de Los Ozark ya hay mafias de familias de cuello azul, establecidas desde antes de que ellos aparecieran, y tendrán que seguirles el juego, tanto para sobrevivir, como para conseguir su propia tajada en el teje y maneje de un montón de lana. Los hijos que en un inicio eran inocentes víctimas de las travesurillas de sus padres, terminan convirtiéndose en sus cómplices, y contribuirán para servir de coartada frente al FBI, algunos de cuyos agentes cuentan con un historial poco menos que ejemplar en el supuesto combate a las drogas.




Aquí también la acción te mantiene al bordo del asiento, el escenario natural de Los Ozark provee un fondo con vida propia, la dirección es impecable, y cuenta con las actuaciones de dos de mis grandes conses: Laura Linney, una veterana con muchos éxitos en su haber, una de las actrices más naturales que conozco, así como Jason Bateman, quien me ganó a pulso. Si en algún momento lo consideré como un actorcito cómico, sus interpretaciones más recientes en roles dramáticos, e incluso como director, me ha convencido de su enorme talento. En este sitio podrán ver las reseñas que escribí de dos de dichas producciones: “The Gift” (El Regalo), y “The Outsider” (El Visitante).


Lo que me hizo dejar de ver esta serie fue el hecho de que en la segunda temporada le concedieron demasiado tiempo a los personajes secundarios, a los cuales se iban sumando cada vez más, e iban metiendo la trama inicial en un nudo ciego del que la verdad ya no me interesa cómo se desenredará. Pero como dije al principio, me han contado maravillas sobre la tercera entrega de “The Ozarks”, así que no todo está escrito, y con estos días de asueto, probablemente le dé otro chance.






La única serie que mencionaré y que no es de Netflix, sino de Amazon Prime, es “Sneaky Pete”, sin título oficial en español (puede traducirse como El Escurridizo Pete). Giovanni Ribisi, quien en algún momento sólo era reconocido como el pequeño hermano de Phoebe Buffay, la atarantada rubia de “Friends”, llegó a establecerse como uno de los más distinguidos actores norteamericanos de carácter. En “Sneaky Pete”, Ribisi interpreta a un timador ex-convicto que, por un golpe de suerte, tiene la oportunidad de tomar la identidad de su compañero de celda, el ‘Pete’ del título. Éste le ha contado cientos de historias sobre su idílica infancia en el campo, y así que nuestro personaje principal sabe que su familia no lo ha visto en décadas. Es poco probable que lo reconozcan una vez que haya cumplido su sentencia y aparezca en la puerta de la casa de sus supuestos abuelos, lo cual le permitirá continuar con su vida criminal, y de paso, vengar la muerte de su hermano a manos de un cruel jugador de apuestas ilegales.





Mitad drama y mitad comedia de enredos, “Sneaky Pete” ofrece una serie de situaciones tanto divertidas, como conmovedoras, como emocionantes. Dentro del convicente reparto de soporte se encuentra un favorito de favoritos: Bryan Cranston, muy bien conocido por “Malcolm el de en Medio”, y por supuesto, esa obrita de arte que es “Breaking Bad”. Aparte de fungir como creador y productor ejecutivo de la serie, Cranston también interpreta al desalmado dueño del casino ilegal (y curiosamente no aparece como actor en los créditos en el IMDb). Aparte del reparto que ofrece un buen soporte a la serie, el juego del gato y el ratón entre Ribisi y Cranston es algo muy digno de verse.


“Sneaky Pete” consta de tres temporadas, y en esta ocasión, la razón por la que apenas vi unos minutos del primer capítulo de la segunda temporada, fue porque mi desazón después de las experiencias anteriores me hicieron preguntarme si en realidad valía la pena arriesgar echarme a perder algo que terminó tan bien en la primera temporada. Quizá en estos días de encierro continué viéndola, quizá no, pero en todo caso, esa primera temporada es bastante recomendable.


Para cerrar con broche de oro, unos comentarios sobre series mucho más reconocidas, y cuyo declive raya en lo patético: de la “Casa de Papel”, vean sólo las primeras dos temporadas, nada más. Lo demás es puro relleno y una continuación de situaciones por demás absurdas que sirven únicamente para alimentar a la gallina de los huevos de oro que ha significado para Netflix. Y de “La Casa de las Flores”, cuya primera temporada vi de una sentada, quédense con esa. Ni me he asomado a la segunda, y mucho menos veré la tercera, pues aún quienes habían sido acérrimos fans me dicen que está pésima.


 
 
 

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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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