“El Diablo a Todas Horas”: Me devolvió la fe en Netflix
- Lu V.

- 27 sept 2020
- 4 min de lectura

Después de aventarme en Netflix una mugre llamada “Pienso en el Final” (a petición de mi hijo que quería saber si era su imaginación o si también yo la encontraba confusa y pretenciosa, porque sí lo es. ¡Evítala como a la peste!), por primera vez estuve a punto de cancelar mi suscripción.
Por fortuna han habido un par de estrenos más que me devolvieron la fe en esa plataforma, y pues a ver cuánto aguanto, considerando que la suscripción que alguna vez costó cien pesitos al mes, ahora es bastante más sustanciosa.
Uno de los estrenos más sonados es “El diablo a todas horas” (The devil all the time, 2020), así que después de ver críticas favorables de mis gurús de cine, decidí darle chance (los de Netflix han de estar con un pendientazo). Todos los críticos la clasifican bajo el género “gótico sureño”, que ni sabía que existía, pero seguro se imaginan que no se trata precisamente de una comedia ligera. Efectivamente es bastante oscura, y al verla comprenderán el por qué de esta curiosa clasificación; sin embargo, no la encontré difícil de digerir. Y es que está muy bien hecha: nunca te pierdes en el camino, y a pesar de que está plagada de referencias y simbolismos bíblicos -yo no le hago mucho a la religión- la historia es bastante interesante y te atrapa desde el principio.

Es un poco difícil hacer una sinopsis sin spoilers, así que no daré muchos detalles. Sin ser una saga en sí, la historia narra las vidas de varios personajes a lo largo de dos generaciones, a veces con rumbos y propósitos diametralmente opuestos, pero que de algún modo siempre están entrelazados. Inicia poco después de que finaliza la Segunda Guerra Mundial, cuando un ex-soldado regresa a su tierra natal, un rinconcito rural en los límites entre Virginia Occidental y Ohio. En el camino, este sujeto hace una parada en un restaurante donde conoce a dos meseras; una de ellas será el amor de su vida, mientras que la otra conocerá ahí mismo al suyo. ¿Quién podría prever que estos encuentros provocan años después toda una serie de merequetengues de mayor o menor letalidad? Literalmente, sólo Dios.

“El diablo a todas horas” explora la naturaleza humana, tanto la bondad como la maldad intrínsecas, pero no una ‘naturaleza’ puramente evolutiva, sino bien definida por sus ancestros, como lo predican las religiones cristiano-metodistas que abundan por aquellos rumbos. Y es que según sus creencias, Dios no es sólo amor y paz: Dios es vengativo, impasible, castigador. Quién merece castigo, a pesar de obrar de buena fe, y quién la libra sin un rasguño, aunque cometa actos reprochables, es algo que sólo él puede decidir. Y a veces sus decisiones parecerían injustas, pues al parecer, no importa tanto la intención, sino la acción en sí.
Si después de leer lo anterior te quedas en las mismas, también te digo que se trata de una producción impecable en donde la historia de cada uno de los personajes va trazando un círculo que al final sí se cierra; queda en ti decidir si se efectuó de forma satisfactoria, pero en todo caso, ningún hilo argumental queda al aire. Tiene algunos flashbacks, pero no abusa de ellos. Y si en algún punto sientes que te pierdes, para eso está la voz en ‘off’ del narrador Donald Ray Pollock, quien es, precisamente, el autor del libro sobre el cual Antonio Campos (también director) y Paulo Campos adaptaron brillantemente esta película.

Si hay que ponerle un ‘pero’, sería sobre el poco desarrollo que vemos en la pareja formada por Carl y Sandy. ¿Qué es lo que los motiva a ser tan aterradoramente letales, en qué punto de sus vidas se originó tanta violencia? Pero supongo que, como en muchos casos cuando se trata de adaptaciones de libros, se decidió omitir esta parte por razones de tiempo en pantalla.
Asimismo, las actuaciones son de primer nivel. Bill Skarsgård, Tom Holland, Haley Bennett, Harry Melling, Sebastian Stan, Riley Keough, Jason Clarke, Mia Wasikowska, Eliza Scanlen y Robert Pattinson: todos estos jóvenes forman un caleidoscopio único y lo dan todo, sea su aparición estelar o diminuta, para narrarnos vidas marcadas por la tragedia, por sus orígenes, sus motivaciones, sus pasiones y sus creencias.

(Si he de aventurar más opiniones personales sobre este reparto, diré que Tom Holland demuestra que puede ser más que “Spiderman”, que a Robert Pattinson ya lo vemos hasta en la sopa, pero que está escogiendo muy buenos roles para consolidar su carrera, y que Bill Skarsgård en algún momento obtendrá un Óscar, porque voy más allá me aviento a pronosticar que será el Jack Nicholson de esta generación, así de bueno es).
Si tu intención es llegar del trabajo y ver la tele para poner el cerebro en punto muerto y divertirte (sin juzgar, yo lo hago muchas veces), entonces probablemente querrás reservar esta peli cuando quieras ver algo más complejo, oscuro y retador, pero que en ningún momento llega a la arrogancia del cine de arte. Por mi parte, puedo decir que “El diablo a todas horas” es una de las mejores películas que he visto en este 2020, y que me dejó plenamente satisfecha a pesar de no ser una persona religiosa. ¡Altamente recomendable! 👍👍👍




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