De mis TOP 100: “Antes Que El Diablo Sepa Que Has Muerto”
- Lu V.

- 24 may 2020
- 5 min de lectura

Hace algún tiempo escribí esta reseña como una mera recomendación cuando encontré la película en Clarovideo. Creo que ya la quitaron de esa plataforma, pero es tan, tan buena, y me gusta tanto, tanto, que la considero como una de mis “Top 100”, así que edité lo que escribí en aquél entonces porque me encanta hablar sobre ella, y porque no puedo dejar de recomendarla a todo lo largo y ancho: si la encuentran, donde la encuentren ¡véanla, no se arrepentirán!
"Antes Que El Diablo Sepa Que Has Muerto" suena a título de comedia, pero no puede estar más alejada de la comedia. La trama también se presta muy bien para comedia, de hecho hay muchas con un desarrollo similar, pero el finado director Sidney Lumet se las arregló para borrar cualquier vestigio de sonrisa desde el primer momento. Comienzas a verla quizá porque no hay nada más en la tele (como yo), y después de dos que tres zarandeadas emocionales, llegas a la conclusión (como yo) de que es una obrita de arte del cine actual que tristemente pasó demasiado desapercibida.
Trataré de resumir lo esencial sin muchos spoilers: Los hermanos Andy (Philip Seymour Hoffman) y Hank Hanson (Ethan Hawke) tienen graves problemas financieros, y ya no saben para dónde ver. El divorcio ha dejado a Hank en la completa miseria, no puede ni pagar la pensión alimenticia de su hija. Por su lado, los problemas monetarios de Andy, como vemos más entrada la peli, provienen de una fuente más oscura. Y como Andy es una persona oscura, se le ocurre una 'ideota'. ¿Cómo podría ganar él y su inútil hermano un montón de lana fácil y rápido? Pues asaltando una joyería. Más concretamente, la joyería propiedad de sus padres.

Hank al principio se horroriza ante semejante idea, pero el persuasivo Andy le asegura que no puede ser más fácil. Es más, Hank podría efectuar él solito el asalto, ya que conoce el movimiento diario del negocio porque en alguna época trabajó para sus padres en la susodicha joyería. Andy lo tiene todo planeado a la perfección: a la hora del asalto sólo habría una empleada en el local. Hank entra con un arma de juguete para asustar a la anciana señora que no sabría distinguir entre una pistola real de una falsa. Hank se va directo a los diamantes, y sin regar una gota de sangre, sale hecho la raya en un coche rentado estacionado en la plaza comercial donde se encuentra la joyería. Todo es cuestión de pocos minutos. Andy vende los diamantes en el mercado negro y se forran de billete; los dueños de la joyería, es decir, sus padres, denuncian el robo ante la policía, la aseguradora les reembolsa el valor total, y todos contentos.
Pero como todo buen plan comienza con "robemos la joyería de papá y mamá", qué puede salir mal, ¿verdad?
El asalto, como es de esperar, es un rotundo fracaso y los hermanos se quedan, económicamente hablando, con un soberano palmo de apéndice nasal. Pero eso no es nada comparado con la enorme tragedia que provoca el fallido atraco. En su afán por ocultar su papel en el garlito, este par de tarados toma una serie de decisiones que sólo provocan un efecto de bola de nieve: entre más bajo caen los carnales, la bola se hace cada vez más grande, destruyendo todo a su paso y sin misericordia.

La película no tiene una secuencia lineal. Tiene muchos saltos en el tiempo, desde unos días antes del asalto, hasta los días posteriores, pero la impecable edición te encarrila siempre a como se fueron presentando los hechos. Fue el último largometraje de Sidney Lumet, uno de los mejores directores de nuestra época. ¿Quién no recuerda "Tarde de Perros" (Dog Day Afternoon, 1975) o "Poder que Mata" (Network, 1976)? Aquí Lumet procura que la narrativa, a pesar de tanto salto entre el antes, durante y después del asalto, te enganche desde un principio y no te permita tregua alguna. Y así como se maneja en el tiempo, Lumet le concede al dinero un poder simbólico que raya en la veneración, y no por codicia, sino por mera filosofía de vida.

En la disfuncional mecánica de la familia Hanson, el dinero es causa y efecto, el dinero (o la falta de) saca lo mejor y lo peor de la gente, el mundo entero gira alrededor del dinero; si no lo tienes, tu vida no vale nada, así que más vale obtenerlo a toda costa. El fin que justifica el medio es lo de menos. Pero el elemento humano (en este caso, la rivalidad fraternal) es la variable que a final de cuentas, lo determina todo, y ni los mismos causantes de las desgracias resultantes pudieron prever lo que pasaría. Es que así es la vida, ¿o no? Estoy siguiendo las leyes de vida que me fueron inculcados, ¿por qué esperabas algo mejor de mí?
Como en anteriores obras de Lumet, aquí lo más importante es el desarrollo de los personajes y las interpretaciones de sus actores de primera línea. "Tarde de Perros" no hubiera sido la obra de arte que es sin su reparto, especialmente Al Pacino, como el chafa asaltante de bancos Sonny, y de John Cazale, como el psicópata y aparentemente sumiso asistente Sal. Pues bien, lo mismo pasa con "Antes que el Diablo sepa que has Muerto". Philip-Seymour Hoffman fue un grande entre los grandes, y de todos sus papeles, éste es mi favorito, pues nadie pudo haber interpretado al narcisista adicto Andy Hanson mejor que él (mucho he lamentado su muerte prematura, derivada de sus demonios personales). Ethan Hawke, otro actorazo, interpreta al débil hermano menor, y también te mete en el papel con toda su capacidad interpretativa. El escaso parecido físico entre ambos te hacen pensar en un principio que uno es hijo del lechero y otro del panadero, pero al poco tiempo te la hacen creer completita.

Los personajes secundarios contribuyen a darle un enorme peso a la película: el breve tiempo en pantalla del veterano Albert Finney como el patriarca de la familia, Charles Hanson, le son más que suficientes para darle el giro más trágico a la historia (Finney ya había trabajado antes con Lumet como el legendario detective Hercule Poirot, en la versión de 1974 de "Asesinato en el Expreso de Oriente"). Marisa Tomey como Gina, la esposa de Andy, también interpreta de forma impecable su papel de mujer a simple vista fiel y abnegada, pero que en resumidas cuentas se va al tú por tú con su sociópata esposo en cuanto a principios morales. Más brevemente aparece Michael Shannon como un patán medio equis en el desarrollo de la historia, pero este tipo de papeles lo han convertido en uno de los actores más cotizados hoy en día. Amy Ryan, Aleksa Palladino y Leonardo Cimino tienen minutillos en pantalla, pero gracias a la dirección del veterano Lumet, contribuyen grandemente a narrar una compleja y triste historia de amor, odio, celos, pasión, adicción, y sobre todo, codicia.

Concluyo este rollo con la advertencia de que esta película contiene escenas algo fuertes de sexo, desnudez y violencia, literalmente desde el primer minuto, por lo tanto es apta sólo para adultos. Si eres un adulto y por lo tanto puedes verla, donde sea que la encuentres, "Antes que el Diablo Sepa que Has Muerto" es una joya de joyas oculta en el vasto firmamento cinematográfico. No te la pierdas. De nada.




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