top of page

“Stranger Things” no puede ni debe compararse con “Dark”

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 3 ago 2019
  • 6 min de lectura



Advertencia: ¡Muchos spoilers! Si no has visto alguna de estas series y tienes pensado hacerlo, no leas lo siguiente.


La tercera temporada de “Stranger Things” (2016), estrenada hace algunas semanas en Netflix, ha provocado las reacciones más disparejas: o la amas, o la odias. De antemano les digo que amo “Strange Things”, siempre la he amado, y siempre la amaré.


Primero un breve repaso: la primera temporada trata sobre la misteriosa desaparición de Will, un niño de once años, así como la desesperada búsqueda que emprenden su madre, su hermano, sus amiguitos y el jefe de policía de su pequeño pueblo natal para encontrarlo. Las cosas se complican cuando de la nada aparece una enigmática niña conocida como “Eleven” (Once), quien posee extraordinarias capacidades sobrenaturales y cuya presencia podría estar relacionada con la desaparición de Will. En un inicio por su cuenta, y después de forma conjunta -todo en aras de encontrar al pequeño Will-, este singular grupo emprenderá, valga la referencia, un viaje hacia una dimensión desconocida, plagada de monstruos y cosas bien gachas para las que quizá ni la misma Eleven esté preparada.



La segunda temporada es la que menos me gustó, pues es básicamente una extensión de la primera. La incursión de nuevos personajes con capacidades similares a las de Eleven, pero sin su encanto, no gustó a la audiencia y por eso a dichos personajes les dieron las gracias y les dijeron ‘good-bye’ para ya no aparecer en la tercera temporada. A pesar de todo, la serie mantuvo el suficiente interés como para esperar con ansias la tercera entrega.



La pandilla de la tercera temporada de "Stranger Things"

La tercera temporada… ¡Oh, Dios, la tercera temporada! Si en la primera la desaparición de Will, y en la segunda las terribles secuelas que sufre el pobre chamaco, no permitían muchos momentos cómicos, en la tercera, con el grupo de amigos ya convertidos en adolescentes, y las relaciones entre los adultos un poco más definidas, todo se sintió infinitamente más ligero y disfrutable. ¿Que aparece un grupo de rusos malévolos empeñados en volver a abrir la grieta hacia esa terrible dimensión que Eleven cerró con tanto esfuerzo? ¿Que con este fin los susodichos rusos construyeron un centro comercial, y debajo de él un túnel interminable que lleva a una gigantesca base con el aparatejo construído expresamente para abrir la mentada grieta? ¿Y todo esto en medio de la Norteamérica rural, precisamente en el pueblillo donde viven nuestros queridos personajes? Demasiado inverosímil, y algo que no hemos visto antes, ¿no?


Por eso dejé lo mejor al último. Lo especial de “Stranger Things” es que todo esto sucede en la década de los años 80: los eventos de la primera temporada se ubican en 1983, la segunda en 1984, y la tercera en 1985. No sólo eso, la serie entera está hecha al estilo de las películas que vimos en aquella época. El encanto de “Stranger Things” está en la nostalgia.


La comunicación a base de teléfonos fijos y walkie-talkies; la gloriosa música ochentera que se escucha en tornamesas, radiosgrabadoras gigantes o en los primeros ‘walkman’ de cassettes; la información que dan en las noticias a ciertas horas en la tele o en los periódicos al día siguiente; y qué decir de la creativa forma como la madre de Will logró comunicarse con su hijo utilizando una vil y silvestre serie de luces navideñas. Y va más allá: la serie entera nos transporta de forma contundente a las películas que vimos tres décadas atrás. John Carpenter, Stephen King, Steven Spielberg, John Badham: la influencia de todos ellos en el mundo del entretenimiento es mostrada humildemente y sin tapujos en “Stranger Things”.


De hecho, al estrenarse la primera temporada, Stephen King escribió en Twitter lo siguiente: “Ver STRANGER THINGS es como ver los más grandes éxitos de Stephen King. Y lo digo en buena onda”. Los hermanos Matt y Ross Duffer, creadores de la serie, le respondieron: “Inspired by the best” (nos inspiró el mejor).


Yo soy una chava de los ochenta, literalmente. Mi adultez temprana la viví en esa época y en el extranjero, en un país donde las películas se estrenaron antes que en cualquier parte. Por eso sé muy bien de lo que hablo. Por eso puedo decir con toda confianza que absolutamente ninguna serie o película me han transmitido esa atmósfera ochentera tan especial como lo ha hecho “Stranger Things”. Desde la música estilo peli de John Carpenter, el grupo de amigos estilo Spielberg/King, pasando por los éxitos musicales de la época, hasta la paranoia que inspiraban las supuestas conspiraciones soviéticas, en todo se siente y se respira este ambiente ochentero que a estas alturas de la vida, te transportan a las salas de cine en donde viste “Volver al Futuro”, “ET” o “La Cosa del Otro Mundo”. ¿O es más bien la inclusión de dichas criaturas que nos transportamos a esa época ochentera tan chévere?


Si naciste en la década de 1960, o un poco antes, o un poco después, y el ‘stream’ de la época era lo tuyo, entonces no puede no gustarte “Stranger Things”. Lo disparatado de las pelis de la época lo encontrarás ahí, la música que te hacía latir el corazón al cien lo encontrarás ahí, así como el ambiente tan chido sin tanta división e intolerancia.



'Joshua' en el mundo apocalíptico de la tercera temporada de "Dark"


Ahora bien, ¿qué onda con “Dark” (2017)? Producción original alemana, también transmitida por Netflix, esta serie trata sobre traspasar diferentes épocas, más que dimensiones. Por alguna razón, muchos, yo incluida, la comparamos con “Stranger Things”, quizá porque se estrenaron más o menos por las mismas fechas. En “Dark”, vemos cómo un pueblo bicicletero similar al de “Stranger Things”, sufre tras la misteriosa desaparición de algunos de sus niños sin dejar rastro alguno… ¿o en verdad es tan misterioso el asunto? Tiempo y espacio se fusionan gracias al empleo de una misteriosa máquina y de un lugar que transporta a quienes se atreven a traspasarlo. Una planta nuclear construida en dicho lugar tiene también mucho que ver, al igual que un futuro desastre nuclear que sólo uno de los personajes de la historia tiene el conocimiento y la capacidad de revertir.


“Dark” es una de las series más exitosas de Alemania de los últimos tiempos, y puedo ver por qué: tiene elementos de misterio, suspenso y ciencia-ficción, además de una cuidadosa producción. Los problemas que le veo son los siguientes:


  • Absolutamente ninguno de los personajes me importan lo suficiente como para preocuparme sobre su destino. Medianamente me importa Jonas, quien al parecer es la figura principal de la serie. Debido a que se aparece a sí mismo en el futuro, él es quien puede revertir todo el merequetengue del holocausto nuclear disparado por la planta nuclear. También me provocan compasión los chamacos que o bien murieron debido a los experimentos realizados por quién sabe quién, o desaparecieron repentinamente. De ahí en fuera, el destino de los demás habitantes del pueblo me son totalmente indiferentes, a diferencia de “Stranger Things”, en donde todos los personajes me provocan un sentimiento lo suficientemente fuerte como para desear ya sea su destrucción o su supervivencia.

  • La trama es demasiado confusa. De repente estamos en el presente, a los tres minutos estamos en 1986, minutos después estamos en 1957, minutos después estamos en los años 20, luego en el apocalíptico futuro de 2052. La cosa es que en cada época los personajes están relacionados genéticamente, ya sea con sus descendientes o ascendientes, dependiendo del año. Volvemos a lo mismo: nadie de ellos logra importarme lo suficiente.

  • "Dark" carece completamente de humor. Jamás te provoca una sonrisa, mucho menos una risa. Este es un elemento muy importante para mí, queda ver si lo es para ti.


La serie tiene muchos adeptos, así que las deficiencias descritas pueden deberse a mi opinión personal. Me eché la primera temporada completa, pero de la segunda apenas llegué al segundo capítulo. En serio: el destino de nadie en “Dark” me importa. Y nada que ver con las producciones alemanas, pues yo viví cinco años en Alemania y tengo una especial predilección por producciones de este país. Sólo siento que en “Dark” es más el ‘hype’ de quienes se quieren sentir intelectualmente superiores a las producciones gringas como “Stranger Things”, aunque a “Dark” no le entiendan ni mais. Como a mí me vale gorro lo que piensen de mí, declaro a “Stranger Things” como mi gallo absoluto.


Pero ambas producciones están en Netflix. Ustedes dirán cuál de las dos series prefieren, cuál de las dos series es intelectualmente superior, cuál de las dos es mejor. Ya dije lo que tenía que decir, y lo importante para mí es presentar a mis lectores dos buenas opciones para ver en Netflix. Queda en ustedes decidir cuál es su preferida.

Comentarios


No tengo otras redes (por el momento)

Thanks for submitting!

    IMG_20200214_111031_edited.jpg
    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

    © 2023 by DO IT YOURSELF. Proudly created with Wix.com

    bottom of page