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La nueva versión de “The Stand”, de Stephen King - Spoiler alert: la odié.

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 14 mar 2021
  • 7 min de lectura


No sé si lo que escribiré a continuación se podrá denominar “reseña”, porque lo único que haré será despotricar, y no sé si a alguien le será útil, pero siento que en algún lugar tengo que desahogarme, y pues qué mejor que hacerlo en mi propia página.


Desde que supe que se estaba preparando una nueva miniserie basada en uno de mis libros favoritos de Stephen King, la esperé con ansias, e incluso volví a suscribirme al canal Starzplay cuando anunciaron que solo la iban a transmitir por esa plataforma. Y a raíz de experiencias anteriores, sé que sobre todo tratándose de adaptaciones de las obras de King, debo mantener las expectativas al mínimo, pero me dije que si estaba igual o siquiera un poquito mejor que la miniserie de 1994 sobre la misma novela, con eso me daba por bien servida. Ahora que por fin la terminé, porque cómo sufrí para acabarla, no me siento para nada bien servida, y de hecho quiero mi tiempo y mi dinero de regreso.


El libro original "La Danza de la Muerte"

Por dónde empezar… quizá con un poco de contexto. “The Stand” fue uno de los primeros libros de Stephen King, publicado originalmente en 1978 en dos tomos, pues se trata de un novelón como de 1,500 páginas, cuyo primer título en español fue “La Danza de la Muerte” (después fue rebautizado como “Apocalipsis”). A pesar de lo rechoncho, se trata de una historia fascinante estructurada en distintas etapas que transcurren a lo largo de un año, con personajes bien desarrollados que bien amas u odias, con situaciones tanto humanas como sobrenaturales, que te atrapan desde la primera página, y que no puedes dejar hasta darle vuelta a la última.


En 1994 se transmitió la primera adaptación de la novela, que por su extensión constó de ocho capítulos de una hora. Sin ser la neta del planeta, se puede decir que fue una buena producción, pues a pesar de los chafas efectos especiales y de algunas escenas medio sentimentaloides, tanto la historia como los personajes se apegan bastante bien al libro. Así que en una nueva adaptación, lo único que tenían que hacer es mejorar los efectos especiales con CGI, quizá adaptarla a los nuevos tiempos, y ya estuvo. Pero, ¿qué es lo que hicieron? Pues lo que hicieron resultó en un desastre total que, salvo por algunos pequeñísimos detalles, destruyó por completo la obra de King.


De entrada, está la narrativa. En “The Stand”, la historia es sumamente lineal, que va del punto A, pasa por el punto B, y llega al punto C con opción a continuar el destino de la humanidad hacia el punto D. Para quienes no la conocen (y con lo que acabamos de vivir, se tornó repentinamente actual), aquí va: Un virus desarrollado en un laboratorio militar de los Estados Unidos, como parte de una investigación de armas biológicas, se escapa por accidente y se esparce rápidamente por todo el mundo. Así el nombre del virus, “Capitán Trotamundos”, con una letalidad del 99.4%, con lo cual arrasa todo lo que encuentra sin misericordia. Si contraes el Capitán Trotamundos, ya valiste queso. Al parecer sólo queda el 0.6% restante de la humanidad que al parecer son inmunes al virus, personas que sin excepción pierden a sus seres queridos, no saben qué hacer, ni a dónde dirigirse.


Esta es la primera parte de la historia, porque la segunda incluye el elemento sobrenatural: a una parte de los sobrevivientes se les aparece en sueños una anciana de 104 años de edad que les dice que vayan a su casa, en medio de un maizal en los campos de Nebraska. La gente de no mucho bien, en cambio, sueña con “el hombre oscuro”, un ser maligno que se hace llamar Randall Flagg, que promete riquezas, diversión y relajito del bueno en la capital del vicio: Las Vegas. Es en estas peregrinaciones que se van encontrando y conociendo los personajes entre sí, estableciendo alianzas y rivalidades, y como pueden, reorganizan nuevas comunidades, tratando de darle sentido a lo que pasó, a sus vidas, y a lo que significan los extraños sueños compartidos (aunque suene a canción de Laureano Brizuela). En la tercera y cuarta parte presenciamos la batalla entre el bien y el mal, llevándose a su paso numerosas víctimas de ambos bandos.


No hay otra forma de contarla, así como la presenta King está perfecta, porque el ‘crescendo’ nunca acaba, no se estanca, una cosa te lleva irremediablemente a la otra. Y en esta nueva adaptación, lo peor que pudieron hacer fue presentarla con ‘flashbacks’, con saltos en el tiempo, lo cual redujo considerablemente la tensión narrativa. Todavía lo hubieran hecho bien con todo y flashbacks, pero está tan pésimamente estructurada, se siente tan desarticulada, que quien no conozca la historia ni siquiera la va a entender. Es más, hasta yo que conozco muy bien la historia, quedé confundida con tanto salto en el tiempo. Definitivamente, esta modita de las últimas producciones de hacerlo todo en flashbacks, también tiene su chiste.


El elenco de "The Stand" 2021

Y los personajes… ¡oh, los personajes! Pero, ¿Qué hicieron en esta nueva producción, que ninguno de ellos refleja el elaborado desarrollo que hizo Stephen King hasta con el más insignificante personaje? Y deja tú eso, porque ni siquiera pudieron hacer que sintieras algo por ellos, ya sea bueno o malo. Llega un momento en el cual no te importa si viven o mueren. Y de hecho, un punto esencial del libro es la forma cómo se establecen las relaciones entre personajes, pero al igual que a historia, los sientes a todos desconectados y sin química alguna. Como nunca llegas a ver cómo se va formando la comunidad de los ‘buenos’, sientes que dicha comunidad se formó de la noche a la mañana, y que todos van llegando igual que si estuvieran llegando a un concierto y se pusieran a platicar por un rato con el desconocido de al lado. Peor le va a la comunidad de los ‘malos’, que en el libro de King también tiene su chiste y su desarrollo, pero aquí vemos sólo una especie de Sodoma y Gomorra igual de erigida de la nada.


Una razón por la que los personajes, en el mejor de los casos, te valen gorro, y en el peor te caen gordísimos, es en parte porque las actuaciones son, casi sin excepción, abismales, y en parte porque no hay química entre ellos. Aquí es donde haré más comparaciones con la serie de 1994: “Stu Redman”, el mero-mero, está interpretado en 1994 por el muy varonil Gary Sinise, mientras que aquí vemos al bastante equis James Marsden. “Frannie”, la mera-mera en 1994, era Molly Ringwald, cuya química con Gary Sinise dejó mucho a desear, pero al menos le dio al personaje más alma que la escuincla malcriada y malhablada que pusieron aquí, una tal Odessa Young.



El elenco de "The Stand" de 1994

El cantante “Larry Underwood” fue interpretado en 1994 por Adam Storke, y en este caso no puedo ser muy objetiva porque este chavo se parecía mucho a mirrey Bono, pero aquí, Jovan Adepo está del nabo. “Nick Andros” fue el personaje al que le tuve más cariño en el libro, y no quiero spoilear mucho, pero hubo un momento en el libro que me hizo llorar. El Nick de 1994 fue interpretado por Rob Lowe, y nunca me lo imaginé así en el libro, pero en la miniserie hizo un trabajo decente. El Nick de aquí, Henry Zaga, es un cero a la izquierda, si está o no es casi totalmente irrelevante.


Y ya ni hablar de Amber Heard como la infame “Nadine”. Tampoco puedo ser muy objetiva con ella, ya que a raíz de que se escudó en el movimiento ‘MeToo’ para alegar maltratos de su ex Johnny Depp, siendo que la cosa fue al revés, me cae en la punta del hígado, así que de entrada, rechacé su participación en esta serie y me pareció una mala opción para el papel de Nadine, tan bien ejecutada por Laura San Giacomo en 1994. Por su parte, el Harold de 1994, y el de la novela, era un chico inmaduro e incoprendido, enamorado de Frannie hasta los huesos, vulnerable, manipulable hasta el punto de no saber a quién servir. El Harold de 2021 es un psicópata en ciernes que abre la serie sin razón aparente.


Pero lo peor en 2021 fueron las personificaciones del bien y del mal. Me dio mucho gusto saber que Whoopi Goldberg sería la “Madre Abigail”, pero el poco tiempo en pantalla que le dan, con la consecuente fuerza que le quitan, es decepcionante. ¡Mucho mejor estuvo la Abigail de 1994! Igual con “Randall Flagg”, quien en 1994 fue interpretado por Jamey Sheridan. Los pésimos efectos especiales cuando pretendían mostrarlo como el demonio daban risa, pero Sheridan le echó tantas ganas, que en su forma humana en verdad lo ves como el máximo ente malévolo / engendro del mal. En esta nueva versión, Alexander Skarsgard lo único que da es lástima. Neta que me dio más miedo como el abusivo esposo de Nicole Kidman en “Big Little Lies”.


Lo único rescatable de la serie son algunas breves apariciones especiales que le brindan un poco de alma a algo que no lo tiene, particularmente J.K. Simmons, Hamish Linklater, Ezra Miller, y especialmente Greg Kinnear como el bonachón “Glen Bateman”, quien es el único que le brinda batalla al original de la serie de 1994, Ray Walston (¿quién de mi generación no recuerda al querido Tío Martin de “Mi Marciano Favorito”?).



Stephen King en un personaje secundario en "The Stand" de 1994

Y así me podría seguir indefinidamente mencionando las inumerables fallas que sufre esta nueva versión de “The Stand”. Como dije anteriormente, lo único que requería era una actualización para situarla en este siglo, pero lo que hicieron fue contarla nuevamente, no sólo al revés, sino con las patas. Todavía fuera creación de alguien que jamás ha leído nada de Stephen King, pero sorprende saber que fue producida por Owen King, su hijo. Me imagino al buen Stephen lanzando la tele desde la ventana cuando vio el desastre que armó su hijo de una de sus obras maestras, porque dicho sea de paso, en la serie de 1994 aparece repetidamente en un papel menor, cuando aquí lo único que vemos de él es una foto en una parada de autobuses. Yo en su lugar le daría a mi hijo unos buenos zapes en la cabeza para que se ubique si quiere seguir produciendo mis obras.



Póster de "The Stand" de 1994

Aunque muchas veces hago caso omiso de las críticas de los no profesionales en el IMDb, en esta ocasión me sorprendió ver que casi todos piensan casi exactamente lo mismo que yo, palabra por palabra. Es por eso que concluyo con algo muy parecido a lo que publicó un lector: “The Stand” trata sobre un recorrido a través de la muerte en todas sus formas (creo que de ahí su título original en español, “La Danza de la Muerte”). Su moraleja es que cada quien elige su camino y los riesgos a tomar a la luz del día, mientras las noches están repletas de ruidos extraños e imágenes terroríficas. Esto es precisamente lo que NO encontrarán en la miniserie de 2021, por lo que si tienen el tiempo y las ganas, mejor lean el libro, o vean la serie de 1994, aunque tristemente es ya muy difícil de encontrar. No es perfecta, pero los acercará más hacia la verdadera intención del autor, tanto para lo espeluznante, como para lo bello que este autor tiene que ofrecer.


La Madre Abigail en el elenco de "The Stand" de 1994


Escenas de "The Stand" de 1994

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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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