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“Historia de un crimen: La búsqueda” - Docudrama sobre el caso Paulette

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 14 jun 2020
  • 7 min de lectura

Actualizado: 20 jun 2020



Hace unos días escribí una reseña sobre el nuevo docudrama de Netflix, que me eché de una sentada al igual que seguramente muchos de ustedes. Solo que no lo anuncié en Facebook porque sentía que faltaba algo, y porque quería dejar pasar un tiempo para ver si se me venía alguna nueva reflexión. Después de ver opiniones de la crítica y del público en general, comprendo que en ese primer borrador me vi muy blandita en mis comentarios hacia una serie que merece toda el rechazo y la indignación que provocó, por lo tanto: ¡reseña corregida y aumentada!


Por una parte aplaudo el que Netflix presente casos criminales relativamente recientes en la historia de nuestro país, en su serie de docudramas “Historia de un Crimen”. En esta nueva temporada intitulada “La Búsqueda”, muchos de los políticos retratados siguen activos en cargos públicos, y una de las principales lecciones que nos dejó todo lo relacionado con el caso Paulette, es que se debe tener mucho cuidado al exponer los tejes y manejes de la clase política. Se barajan muchos nombres sin tapujos: Alfredo Castillo, Alberto Bazbaz, Alfredo Del Mazo, Enrique Peña Nieto, etc., etc. Ojalá Netflix (y otras plataformas) continúen con esta línea de denuncia sobre el nivel al que llegan las corruptelas, influencias y todas esas cochinadas que cometen de forma rutinaria las autoridades mexicanas, sean del partido que sean.


También me gustó el hecho de que la serie consta de sólo seis capítulos de unos 45 minutos en promedio, evitando en lo posible la paja de la que adolecen muchos de los docudramas y documentales de denuncia, pues se siente ágil, no te repiten lo mismo una y otra vez ni te atoran en cuestiones inútiles y, debido a su trascendencia en la vida nacional, siento que es importante que el público la vea de principio a fin sin dejarla a medias por mero aburrimiento. La cinematografía no pondrá verde de envidia a Iñárritu, pero pues cumple para lo que se desea mostrar.


Ahora lo malo, comenzando por lo más trivial: reconozco que me son desconocidos muchos de los nuevos talentos mexicanos, de hecho sólo reconocí a Ernesto Laguardia en un papel secundario, y a Regina Blandón, como Carolina Tello, la reportera ficticia que representa una mezcla de todos los periodistas que cubrieron el caso en la vida real, principalmente Lily Téllez y Mónica Garza. A los demás actores no los conozco, pero siento que hicieron un buen trabajo -a secas-, con excepción de una tal Diana Bovio, como Amanda, la dizque mejor amiga de Lizette (mamá de Paulette). Pésima actriz, en uno de los papeles clave. Y en general, siento que para un proyecto de esta magnitud, hubieran soltado más lana para poner a dos o tres actores más reconocidos, aunque sea en apariciones breves, para darle más peso a la dramatización.


Pero bueno, a lo mejor me estoy fijando en pequeñeces. Lo que sí no perdono, son dos cosas: una, que con excepción de unas cuantas escenas, la mamá de la niña es presentada como víctima de los medios y de la opinión pública. Y no es que me sienta con el derecho de culparla directamente sin saber los pormenores del caso; de hecho, siento que toda esa familia era la disfunción andando, comenzando por el papá blandengue, el abuelo autoritario, y la mamá distante, fría y con claros signos de algún trastorno de la personalidad. Es claro que entre todos ellos ocultan algo muy feo, y aunque en un principio parecía que la serie trataría de descifrar un poco o un mucho de lo que jamás nos enteramos, en ese aspecto se quedó corta. ¿Acaso la influencia de la familia Gebara es todavía lo suficientemente fuerte como para impedir que ciertas cosillas salgan a la luz?



La otra cosa que no perdono, y esta sí me hace hervir la sangre, es que la serie deja casi completamente de lado lo que para mí debería ser lo más importante: LA NIÑA QUE APARECIÓ MUERTA. En ningún momento vemos a Paulette como a una niña de carne y hueso, que vivía y respiraba, un ser que dependía totalmente de sus cuidadores, la niña que jugaba en su cuarto, que tenía una familia que debía protegerla de todo mal, que sufría de ciertas limitaciones físicas y mentales que quizá la predispusieron a sufrir el triste final que tuvo. Se nos muestra a Paulette como un nombre, nada más.


Peor aún: el ritmo de la serie debió haber sido de drama total, pero en su lugar optaron por poner tintes de comedia, con una musiquita que parece tomada de “La Casa de las Flores”. Ahora bien, hay infinidad de series y películas sobre crímenes en donde se avientan sus chistoretes, y quedan muy bien, porque los bits cómicos están bien hechos, o porque no tocan un tema tan álgido como éste. Repito: UNA NIÑA APARECIÓ MUERTA EN SU CAMA DESPUÉS DE UNA SEMANA DE BÚSQUEDA. El que se presenten las barrabasadas de políticos y allegados al caso escuchando de fondo la música de “La Casa de las Flores” se antoja, en el mejor de los casos, como una desafortunada decisión, y en el peor, como una total falta de respeto hacia Paulette.


Este caso determinó el destino de muchos políticos y de gente de los medios de comunicación, aunque en un principio nadie mostró mucho interés por llevar su caso. Al ver el verdadero potencial, muchos buscaron -y obtuvieron- un beneficio propio, sin que en realidad les importara un rábano la niña. Alguien de la familia movió los hilos de la influencia, probablemente sin saber que se convertiría en el fenómeno mediático que todos conocemos. Es más, en un determinado momento, la periodista ‘Carolina Tello’ menciona el hecho de que las autoridades mexiquenses mostraban demasiado interés en esta niña por vivir en una zona privilegiada donde nunca ningún niño desaparece, y en cambio no hacen nada por los otros 22 niños que en ese momento se habían reportado como desaparecidos en todo el Estado de México. Ahí queda la cosa, en mera mención.


A propósito de ‘Carolina Tello’: Gaby Meza, buena reportera de espectáculos (y a quien tampoco le gustó la serie) menciona que este personaje también representa la indignación de la población. Yo no siento que ese sea el caso, porque en un momento dado, la Tello dice a sus colegas de la ficticia televisora donde trabaja sobre la mamá de Paulette: “¡Es que miren, la están crucificando!” Porque, como dije, aquí la probable culpa recae más en el papá de la niña, mientras que la mamá es presentada como víctima de los medios. Claro, estamos en la época del #metoo, donde la mujer es siempre víctima y no se le debe juzgar por andar acostándose con medio mundo en Los Cabos mientras su esposo está -supuestamente- cuidando a las hijas.


Pero yo recuerdo muy bien el caso. Con mis conocimientos actuales en psicología clínica y forense, diría que algo horrible pasó en esa casa la noche de la desaparición, y no sólo la madre está implicada, sino también el padre. Volviendo a la indignación de la población: en aquél entonces sí estuvo muy enfocado hacia la mamá. Pero no ‘por ser mujer’, sino porque la vimos dar una entrevista de más o menos una hora, sentada en la cama en donde días después apareció su hija muerta, sin derramar lágrimas y hablando sobre su hija desaparecida como si se le hubiera perdido el perro.


Para ser justos, aquí se presenta a la tal Lizette con esa misma falta de emociones, sentada sobre su trasero en la terraza o la sala de su casa, fumando un cigarro tras otro. Eso sí, muy indignada porque en los medios “de puta y de asesina no me bajan”. Igual y porque soy mamá, pero yo hubiera movido cielo, mar y tierra si alguno de mis hijos se hubiera perdido; hubiera tocado en todas las puertas del complejo departamental, hubiera buscado en cada rincón del edificio, incluyendo el sótano donde se encontraba el misterioso tinaco que jamás se llegó a abrir, me hubieran tenido a puro Diazepam y aún así me hubiera vuelto loca, importándome un comino lo que la gente pensara de mí. ESO fue lo que indignó a la opinión pública. Bueno, eso y el hecho de que después nos tratan de vender una de las versiones más absurdas en la historia de la humanidad: que Paulette rodó en la cama y quedó atrapada entre el colchón y los pies de la base de la cama. Fue una explicación inverosímil tras otra, y aquí, tristemente, ese aspecto se explora a través de un experimento fallido de ‘Carolina Tello’ mediante bases de cama y colchones, así como de la idiota amiga a la que sólo le interesó ‘contar su versión’, no para hacerle justicia a Paulette, sino para hacerse de una publicidad que, afortunadamente, nunca logró.


Tratándose de una serie sobre “el caso Paulette” (o al menos, como se aclara al principio, ‘basada en el caso Paulette’), siento que mínimo se hubieran podido enfocar un poco más en Paulette que en el caso. En este sentido, la serie falla miserablemente. La única especie de homenaje hacia la memoria de Paulette lo muestran a través del genuino dolor que sintieron las nanas por su pérdida; las nanas que en realidad se encargaban del cuidado de la niña, y que en algún momento fueron implacablemente interrogadas como presuntas responsables de su muerte. La serie te dice que ellas sí sintieron su muerte, al igual que la opinión pública, pero para el caso, el dolor que sintió la opinión pública por la muerte de esta chiquita es ridiculizado y expuesto como mera manipulación de los medios.




Para concluir, siento que la serie se enfocó demasiado en exponer el favoritismo y la corrupción de los servidores públicos de la época, que apenas se remonta a diez años atrás. Cuando “Historia de un Crimen” presentó el caso Colosio, al menos aquí vemos que trata sobre políticos vs. políticos (y aquí sí llegamos a entender el porqué de tanto teje y maneje entre la clase política, algo que en el caso de la muerte de una niña es algo verdaderamente inexplicable). Pero bueno, si eso es lo que te interesa, esta serie no te decepcionará. Pero si lo que quieres es saber sobre un caso que debió haber sido una investigación policiaca a fondo, sin importar las consecuencias, quedarás decepcionado. Si quieres saber más sobre una niña de la que apenas sabemos poco más que su nombre, te quedarás en las mismas, porque al parecer, Paulette es más un medio que un fin. “Historia de un crimen: La búsqueda”, adolece de lo mismo de lo que supuestamente busca exponer: la explicación de uno de los mayores misterios policiacos de los últimos tiempos, que no llegó a explicación porque fue desviado hacia otros terrenos con el fin de distraer sin ahondar en lo verdaderamente importante. Paulette sigue siendo un nombre, y su caso, sigue siendo un misterio. Quizá alguna vez se llegue a esclarecer, pero no con esta serie.


Dejo aquí los enlaces que pude encontrar sobre la serie:


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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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