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"Good Omens": El Apocalipsis nunca fue tan divertido

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 22 jun 2019
  • 4 min de lectura

Si no tienes problema con una premisa creacionista y lo que buscas es divertirte aunque lo tuyo, lo tuyo, sea la evolución, entonces no puedes perderte “Good Omens” (2019).


Resulta que la humanidad tiene solamente seis mil años de antigüedad, y que los fósiles descubiertos a lo largo de la historia son una mera broma de Dios para confundir a los habitantes de la Tierra. Resulta que en esos seis mil años, el bien y el mal han estado en una lucha encarnizada y ahora se están preparando para la batalla final, lo cual acabará con toda la civilización en un Apocalipsis espectacular. Para esto, Satanás ha dispuesto que la encarnación de su hijo pase como el heredero legítimo de un poderoso diplomático norteamericano.


Esta nueva miniserie de Amazon Prime va recogiendo la narración de Dios mismo(a), siguiendo los pasos y las peripecias de dos colaboradores de ambos bandos, un ángel y un demonio: el demonio Crowley que debe procurar que el bebé anticristo llegue con bien a su destino (sus papás ricos y poderosos), y el ángel Aziraphale, quien no necesariamente debe dificultar dicha tarea, sino más bien vigilar que todo salga de acuerdo al plan, pues la cosa no es precisamente evitar la gran conflagración, ya que al bien y al mal les encanta andar de pleito.


El dichoso Apocalipsis supone un gran problema para estos dos entes, ya que por un lado, han deambulado por tantos miles de años en la Tierra que le han agarrado cariño y no quieren verla destruida. A pesar de ser de bandos tan contrarios, se han hecho buena compañía y podría decirse que han cultivado una cierta amistad, por lo que deciden conspirar para arruinar los planes de sus jefes y preservar el mundo tal como lo han disfrutado desde siempre. Lo malo es que son medio atarantados, y su ineptitud ocasionará que el verdadero anticristo sea entregado a una pareja equis, con lo cual los altos mandos en el cielo y en el infierno le perderán el rastro por once años, que es cuando se supone que sucederá el Apocalipsis.


A todo este garlito se le suma una bruja de la Edad Media conocida como 'Agnes la Chiflada' y las profecías que sus descendientes deben hacer que se cumplan; al cazador de brujas que la quemó en una hoguera y al descendiente que debe impedir el trabajo de la descendiente de la bruja; y ‘last but not least’, a los cuatro jinetes del Apocalipsis que colaboran con entusiasmo con el Mal para tener así su momento de gloria.


El resultado es una disparatada comedia de enredos al más puro estilo inglés. “Good Omens” cuenta con una producción impecable, un desarrollo sencillo de seguir, una narrativa ágil, diálogos que sólo pueden encontrarse en este tipo de comedias inglesas, y sobre todo, un impresionante elenco. Michael Sheen interpreta al ángel Aziraphale, y el papucho David Tennant al demonio Crowley. Aparte de simpáticos, entre ambos se crea una química que hace que sea una delicia verlos juntos. También aparecen Jon Hamm como el arcángel Gabriel, Jack Whitehall como el descendiente del cazador de brujas, Frances McDormand como la voz de Dios, y mi ídolo máximo Benedict Cumberbatch como la voz de Satanás, entre muchos otros actores en papeles menores y cameos. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?



Michael Sheen como el ángel Aziraphale y David Tennant como el demonio Crowley en "Good Omens"

“Good Omens” está basada en la novela “Good Omens: The Nice and Accurate Prophecies of Agnes Nutter, Witch” (1990), escrita por Neil Gaiman y Terry Pratchett. Ambos autores contaban con la iniciativa para llevar su obra a la pantalla grande, pero apenas ahora (con Pratchett ya fallecido) se concretó el proyecto para la televisión. Sinceramente no he leído el libro, pero la frescura que se siente en la historia demuestra que está bien adaptada. En este sentido, recuerdo tristemente la película basada en el libro “Guía del Autoestopista Intergaláctico” (The Hitchhiker's Guide to the Galaxy), de Douglas Adams que me encantó por tener ese humor inglés que convierte situaciones extraordinarias en lo más normal del mundo, pero la película de 2005 resultó ser un tremendo chasco a pesar de haber contado con actores de la talla de Martin Freeman y Alan Rickman.


También me doy cuenta de que Neil Gaiman en realidad es un buen narrador de historias, pues otra serie de Amazon Prime basada en su novela “American Gods” no me gustó nadita: sexo y desnudos por demás grotescos, y cubetadas de sangre por doquier. Ya me habían comentado que sus libros no son tan gráficos, por lo que se agradece que en el caso de “Good Omens” los productores omitieron los excesos y decidieron darle el peso de la historia al humor y al carisma de sus dos personajes principales.


Por cierto, en las redes circuló una petición firmada por un grupo de cristianos para que Netflix cancelara la serie por "hacer que el satanismo parezca algo normal, ligero y aceptable". Tristemente para ellos, la serie no es producción de Netflix, sino de Amazon Prime, lo cual te dice mucho sobre la capacidad de atención de dichos cristianos. Aparte siento que el tomarse en serio una obra hecha con fines de entretenimiento es una pérdida de tiempo. Muchos evolucionistas la vimos sin ser creyentes y no hacemos tanto pancho. En verdad no tiene sentido rasgarse las vestiduras por una tontería.


Así que corran a la conexión de Amazon Prime más cercana a su corazón para disfrutar de esta divertida miniserie. ¡Altamente recomendable!

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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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