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"Chernobyl": La mejor miniserie de HBO

  • Foto del escritor: Lu V.
    Lu V.
  • 9 jun 2019
  • 5 min de lectura

Actualizado: 18 jun 2019

Impecable producción sobre la tragedia de la planta nuclear soviética en 1986, y en mi opinión, la mejor miniserie de la cadena HBO.


Por muchas razones no soy fan de las series y películas originales de HBO, con excepción de "Game of Thrones" (no hago reseña porque ya se ha hablado de ella hasta el cansancio en infinidad de sitios). Es por eso que "Chernobyl" (2019) me sorprendió muy gratamente, pues es una producción de altísima calidad que no recurre al morbo ni al sensacionalismo para acaparar tu atención de principio a fin.


La tragedia del accidente en la planta nuclear sucedido en abril de 1986 es narrado en esta miniserie de cinco capítulos, y a lo largo y ancho sentirás cómo el corazón se te hace chiquito. Todo comienza con una explosión a altas horas de la noche, la cual se siente en toda la región, especialmente en Prípiat, al norte de Ucrania en la región de Kiev, cercana a la frontera con Bielorrusia. Los residentes (casi exclusivamente trabajadores de la planta nuclear y sus familias) reaccionan más con curiosidad que con miedo; después de todo, la explosión no llega a la ciudad, los bomberos en turno ya están en camino, el fuego pronto se apagará, y en unos días la vida continuará como si nada.


En ese momento nadie se imagina el inmenso peligro al que estaban expuestos. ¿Cómo podrían estarlo, si la radioactividad no puede verse, ni olerse, ni sentirse? Además, sus autoridades les advertirían si hubiera una amenaza real, ¿no? Para eso tienen un gobierno totalitario y paternalista. Ni siquiera los mismos trabajadores saben a ciencia cierta a lo que se estaban exponiendo, esto es, hasta que las inmensas cantidades de radiación comienzan a tener un efecto casi inmediato. Literalmente, se están deshaciendo por dentro y por fuera, en cuestión de minutos.


La habilidad y el profesionalismo que se manejan en la planta termonuclear son equiparables a los de Homero Simpson en su chamba. Los sensores disponibles, increíblemente, sólo podían medir una limitada cantidad de radioactividad, y como los directivos no pueden creer que puede llegar a más, ésta es la cantidad que manejan en un inicio. Pero la radiación, por muy invisible que sea, no se puede contener y no respeta límites ni fronteras. Muy pronto se disparan los sensores de otras partes de la Unión Soviética y de otros países.


En el centro de la acción está Valery Legasov, director del Instituto Kurchatov, llamado como experto en plantas termonucleares para asistir a Boris Shchervina, representante del gobierno. Shchervina es en un inicio el típico burócrata soviético que desea resolverlo todo de forma rápida y discreta, pero Legasov lentamente lo va convenciendo de que el 'fuego' en la planta no puede apagarse con agüita común y corriente; de hecho, Legasov tiene que explicar con manzanitas a los altos mandos -incluído el mismísimo Gorbachev- que para poder contener la radiación habría que implementar medidas extraordinarias. Esto requería técnicas aún no disponibles en la época, y por lo tanto era necesario recurrir a militares y trabajadores civiles, quienes 'voluntariamente a fuerzas' arriesgaron su vida (y en muchos casos murieron) para evitar una catástrofe mayor en la que hubiera salido afectada la mayor parte de la Unión Soviética y buena parte de Europa. Viéndolo en retrospectiva, pueden ser considerados como héroes, y siento que la serie es un homenaje a estos anónimos hombres y mujeres, así como a los miles de afectados que su gobierno hasta el día de hoy se niega a reconocer.



Stellan Skarsgard, Emily Watson y Jared Harris en una escena de "Chernobyl"

La sombría atmósfera de la Unión Soviética como un todo retratada en la serie podría confundirse con mera propaganda de occidente, de hecho es lo que ahora afirman las autoridades rusas, y de hecho han declarado que ellos mismo harán una serie "más apegada a la realidad". Pero lo cierto es que así era Rusia en esos tiempos: edificios descascarados, caras largas, carestía, opresión por todos lados.


Sin embargo, lo mejor para mí son las actuaciones de sus tres protagonistas principales, y de los tres soy fan irremediable: Jared Harris (como Legasov), Stellan Skarsgard (como Shchervina) y Emily Watson. El personaje de Watson es ficticio y representa a las decenas de científicos soviéticos que dieron cuenta de los peligros a los que se estaba exponiendo a la población, y que lo arriesgaron todo (familia, reputación, tiempo en prisión) con tal de que el mundo conociera la verdad de los hechos, y para evitar que tragedias similares se repitan en cualquier otra planta termonuclear. De hecho, la serie inicia con el suicidio de Legasov, quien antes de su muerte procuró dejar constancia verbal de todo el cochinero con el que tuvo que enfrentarse durante los días posteriores a la tragedia.


Creo que me estoy perdiendo un poco en el contexto porque todo este asunto de Chernobyl me pega de forma muy personal. En aquella época yo vivía en Alemania, y recuerdo perfectamente lo sucedido. Tal como se muestra en la serie, el mundo se enteró de la catástrofe de Chernobyl a raíz de las mediciones de radiación en otros países, y también por la imagen de un satélite espía gringo de la planta destruida. Esto obligó al gobierno soviético a dar un escueto parte noticioso, en el cual manejaron cifras ridículas, algo así como dos muertos, cinco heridos y -como siempre- todo rápidamente bajo control. Lo cierto es que en Alemania ya estaban recomendando tomar ciertas medidas como por ejemplo limitar las actividades al aire libre, o dejar los zapatos en la entrada de tu casa, cuando en las poblaciones aledañas a la planta apenas comenzaban con las labores de evacuación. La tragedia de Chernobyl expuso de forma contundente los peligros de las plantas termonucleares de las que los activistas habían estado alertando desde hacía tiempo, y según declaraciones del mismo Mikhail Gorbachev, contribuyó de forma significativa a la caída del bloque socialista.


Más allá de catástrofes nucleares en algún oscuro lugar de la antigua Unión Soviética, Stephen King comentó en Twitter que la miniserie le hizo pensar en su nefasto presidente Donald Trump por los peligros que conllevan otorgarle un poder inmenso a un hombre que carece del suficiente juicio para manejarlo. En mi caso, también pensé en mi pobre país, que está ahora siendo manejado por una bola de ineptos con poder ilimitado que no cuentan con las aptitudes necesarias para las complejidades que sus puestos implican. En resumidas cuentas, hoy en día vivimos en un mundo con dirigentes que andan por ahí cual niño que se se encuentra y juega con la pistola de su papá.


Pero volviendo a la miniserie, "Chernobyl" es una producción impecable como pocas. Auguro muchas merecidas nominaciones en la próxima temporada de premios, pues no tiene puntos débiles, te roba el aliento desde que comienzas a verla, además de que retrata perfectamente la atmósfera sombría y autoritaria de la Rusia socialista de la época (me consta, yo la viví). No sólo recomiendo, sino que conmino encarecidamente a todo suscriptor de HBO a que la vea. Te aseguro que "Chernobyl" tocará alguna fibra de tu ser y a momentos te sacará las lágrimas. ¡Altísimamente recomendable!

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    Lu V.
    SOY AFICIONADA AL cine y la tele, Y me encanta escribir sobre el tema.
    no soy crítica profesional, lo aquí expresado es a título personal

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